Aquella mirada era real

Somos capas sobre capas de visiones subjetivas. La suma de deseos o creencias puestos en la piel de los demás. Y así en esas versiones de gente veneramos dioses y denostamos demonios. Cuando la noticia de que habían encontrado a Kurt Cobain con un disparo en la cabeza y una nota suicida inundó los medios de todo el mundo, comenzó (como siempre pasa) la leyenda. Nacieron mil historias y visiones. Se habló del drogadicto, del rebelde extremo, del músico sensible. Se habló de él como el líder de una generación y hasta se le otorgó el título del “John Lennon de los noventas”. Decían que lo habían asesinado; otros en cambio, que se había suicidado. Que había abandonado a la banda, a su mujer y a su hija. Hablaron de mil cosas y en todas había algo de verdad y algo de mentira. Pero en ninguna de ellas hablaron del hombre, y por un momento dudé de todo. ¿Era el mártir de sus pesadillas, de una generación que lo ponía en un lugar que él no quería ocupar? ¿Era aquel que había armado una carrera y tuvo que apartarse de los estándares del punk al que siempre defendió? ¿Era una persona torturada por los excesos, en medio de una relación enfermiza y caótica? ¿Qué pasaba en la cabeza de quien catapultó toda una escena musical? He leído algunos libros, cientos de notas y varios comentarios de gente que fue cercana a él pero creo que nadie pudo dar respuesta a esa pregunta: ¿Que era real en la vida de Cobain? La música sin lugar a dudas. Y creo que nada más. El mundo era tan solo un espacio sin demasiada importancia. Las personas eran actores de una obra que podía ser real o no. Pero la música… la música tenia significado, debía ser real, debía sentirse o no valdría nada. Sus diarios personales que fueron profanados y que luego de rehusar por un tiempo sucumbí a leer cual voyeurista sin perdón alguno, repasan artistas, listas de discos, ideas para su arte, cartas a editores y fans. Su universo era la música, su vida cobraba sentido a partir de ella.

¿Y qué fue lo que hizo que todo eso terminara un 5 de Abril de 1994? ¿Qué pasó en esos días en que nadie supo de él? ¿Por qué apretó el gatillo de esa escopeta y terminó con su vida? Capas sobre capas. Dudas sobre dudas.

Las respuestas me gusta buscarlas en los detalles. Kurt amaba a R.E.M. y el último disco que escuchó, el último que encontraron en su equípo de música era “Automatic For The People”. Ahí en esas letras lo encuentro a él en la ultima canción: “Find The River” (Encontrar el río) el hermoso párrafo “Watch the road and memorize, this life that pass before my eyes. Nothing is going my way” (Mira el camino y memorízalo, esta vida que pasa ante mis ojos. Nada sale a mi manera). O en la letra de “My My, Hey Hey (Out Of The Blue)” de Neil Young, de la cual extractó para su nota suicida, la frase “It’s better to burn out than to fade away” (Es mejor quemarse que ir desapareciendo). Allí el párrafo profético: “They give you this, but you pay for that. And once you’re gone, you can never come back when you’re out of the blue and into the black” (Ellos te dan ésto, pero pagas por aquello. Y una vez que te has ido, ya no puedes volver más, cuando sales de la tristeza y desapareces).

Recuerdo aquellos años. La primera vez que escuché “Smell Like Teen Spirit” (Huele a espíritu adolescente). El video de “Heart-Shaped Box” (Caja con forma de corazón). Las miles de horas “consumiendo” esos discos. El mundo contagiado de rock que todos llamaban “alternativo”, la escena que todos los medios llamaban “grunge”. Y Cobain en todas partes. En recitales, en entrevistas, en noticias por consumo de drogas, por escándalos varios. Cobain en todas sus facetas. Yo tenía dieciseis años cuando murió. Y recuerdo que trataba de ponerle algún motivo al sinsentido. Y las historias, y las capas sobre capas. ¿Cuál versión de Cobain era la verdadera?

Al tiempo MTV comenzó a pasar el Unplugged de Nirvana en New York. Brillante de principio a fin, por ser distinto a otros recitales en ése formato y a Nirvana en si mismo. Puedo verme frente al televisor, sin pronunciar palabra, amando cada segundo. Y allí, al final de un hermoso cover de Lead Belly, “Where did you sleep last night?” (Donde dormiste anoche?), Kurt pronuncia la estrofa final con los ojos cerrados y los abre por un instante ínfimo, con una intensidad indescriptible. Esa mirada, no era una mirada perdida, estaba llena de emoción y de fuerza. Aquella mirada era real. Era la versión auténtica de Cobain y era música en estado puro. Cada vez que veo aquella versión, aquellos ojos, siento esa sensación indescriptible, mezcla de pasión y tristeza.

No sé si fue el referente de una generación. Si fue un gran músico, un padre, un rebelde o qué. Para aquel que se sentaba frente a MTV y que hoy está escribiendo estas palabras, fue alguien que dejó unos discos maravillosos que supieron romper moldes. Un hombre enigmático y a la vez simple. Una persona que nos cantó todas esas canciones y las dejó como legado a quienes aún lo extrañamos.


2 pensamientos en “Aquella mirada era real”

  1. Sos un genio. Me llenaste los ojos de lágrimas. Siempre me interesó la historia de Cobain, y su música. Pero como vos bien decis, éstas dos van de la mano. Su historia era la música. Me encantó, gracias por compartirlo!

  2. Amigo, inmaculado y conmovedor relato de como nos hizo sentir este tipo en los años de nuestra juventud y que aun hoy con el paso del tiempo ,lo sentimos cada vez mas presente en nuestros corazones.Que Nirvana,ni la buena musica se apaguen nunca jamas…..!!!!!!

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