Chau flaco

Eran las seis y pico en una tarde húmeda de Buenos Aires, como tantas otras. El mensaje llego al teléfono. El flaco se había muerto. Y como un cimbronazo la tristeza no se hizo esperar. La muerte se hizo carne, esa muerte tan vacía de todo, tan llena de nada. Y pienso ¿qué vínculo se pone de manifiesto y nos transforma hacia una realidad que podría creerse lejana tal vez? Y ese vínculo claro, es el arte, ni más ni menos.
Luis Alberto Spinetta fue un artista completo por donde se lo mire. Una persona que supo ser pionero del rock nacional, que jugó a reinventar su música y a correr el límite siempre más adelante, más arriba y sobre todo fue un buen tipo. En un mundo cada vez más falto de arte y de cultura artística, donde todo se mide por lo inmediato. En un país de perfectos desconocidos que mienten y se arrancan los ojos por un minuto de televisión. En un mundo donde lo que abunda es el reality con esa calidad voyeurista de espiar la incomodidad ajena; me rio al pensar ¿Quien resistirá cuando el arte ataque? En un mundo enfermo de verse el ombligo el flaco era una vertiente de luz que reflejaba y aumentaba aquello que bañaba con su magia. La cualidad de mostrarnos la belleza del mundo. Un poeta ni más ni menos. Y quizás esa cualidad de vertiente radicaba en que era él quien tenía un alma de diamante después de todo. Busco sus discos en el reproductor y mientras las nubes cambian de forma escucho aquel que una tarde de verano hace ya muchos años Pablo trajo a casa, “Durazno sangrando”. Luego llegarían “A 18 minutos del sol”, “Kamikaze” y el sublime “Artaud” entre otros. Una discografía por demás prolífica y de la cual mentiría si dijese que he podido digerirla en su plenitud. Algunas letras, algunas composiciones aún deben transitarse varias veces más y reescucharse para comprenderlas. Como un caleidoscopio de luz el flaco nos regaló discos que van mutando con el tiempo, con nuestras vivencias y nos ofrecen distintas formas, todas llenas de luz, color y hermosura. Gustavo Cerati, otra luminaria de nuestra música reconoció haber quedado prendado por sus trabajos y hasta hizo una gran versión de “Bajan” en su disco “Amor Amarillo”. Pienso en eso y me reencuentro con la primera frase de esa canción “Tengo tiempo para saber si lo que sueño concluye en algo”. Reflexión e introspección puesta al servicio de la poesía. Y finalmente, ¿nuestros sueños concluirán en algo? El cruel momento de la ausencia no es amigo de estas cavilaciones. Sigo en mi camino y recuerdo el verlo en vivo siempre acompañado de ilustres músicos. Recuerdo la felicidad, esa que hace que nuestro corazón se salga del pecho en el momento en que Charly García lo invitaba a subir a cantar “Rezo por vos”, y las líneas que hoy cobran otro significado (el caleidoscopio gira una vez más) y el hecho de saberlo eterno hacen que el “morir sin morir” signifiquen que ahí está y estará siempre. Ese es el secreto más hermoso del arte quizás, que aquellos que logran abrazarlo y apropiarse de un poco de su esencia serán inmortales, vivirán en sus obras por siempre.

Recuerdo aquel abrazo de la increíble Negra Sosa que lo apretujaba como a un hijo mientras él le decía “Alma de mi vida, tanto tiempo sin abrazarte y tenerte cerca…” y al grabar “Barro tal vez”, la negra entre lagrimas le confesaba “Es tan hermoso esto, mi niño querido. Tan hermoso”. Y si, una canción que hoy es profecía de lo que fue: “mi cerebro escupe ya el final del historial del comienzo que tal vez reemprenderá”. Al terminar la canción Mercedes decía “que locura Dios mío, que locura” … sabia quizás que estaban siendo eternos.

Pienso en que nos queda, que llena ese vacío tan grande. Y el latiguillo que se repite de generación en generación se hace presente en mi “ya nada será tan bueno como fue”. Y en el mismo momento el mismo flaco me dice que no, él me sentencia en su “Cantata de puentes amarillos” que “Aunque me fuercen yo nunca voy a decir, que todo tiempo por pasado fue mejor. ¡Mañana es mejor!”. Cuesta creer, hoy se hace muy difícil. Mientras el flaco eleva su luz al sol, “Si se escucha el eco si el viento dice adiós será que la canción llegó hasta el sol”.

Es de noche ya y mientras escribo estas palabras, reescuchando al flaco y viendo sus grabaciones en varios canales creo encontrarle la vuelta a esto de tanta tristeza. El arte abraza, abriga, nos cuida. Nos acompaña por una vida en la cual la única certeza es que un día partiremos de acá. Pero nos propone creer en que existe la posibilidad de escaparnos de esta esencia mortal, y es por medio del arte. El flaco vivió una vida siendo artífice de estos abrazos, confeccionando estos abrigos y velando por que encontremos la belleza de las cosas. El nos dijo: “Por mi ventana, de al ver verás brilla un rayo al amanecer, las horas ya no pasan, las heridas se han ido, todo dura un instante”.

Gracias por hacernos menos mortales flaco, gracias por tanta luz.
Te vamos a extrañar.

Spinetta
Kamikaze (1982)
Barro tal Vez
3:22


2 pensamientos en “Chau flaco”

  1. Mentiría si dijera que soy un fan, o un conocedor de la obra del flaco. Pero ayer me conmovió mucho la noticia. Y ayudado por amigos más conocedores de su música, pasé buena parte de la noche recorriendo videos y fragmentos de letras en YouTube, Twitter y Facebook. Elegí no mirar la tele, porque supuse que los “especiales” estarían grabados de hace meses, esperando este triste momento. Así que mi repaso de ayer por la vida de Spinetta fue seguramente desordenado y caótico, pero no por eso menos apasionante. Y terminé cayendo en Artaud, disco que nunca había escuchado entero, completo. Y creo que después de escucharlo, empecé a entender un poco más…

  2. Si bien muchos de nosotros no nos pasamos la vida escuchando al flaco, es prácticamente imposible que te guste absolutamente todo lo que hizo, me reconozco como uno de esos. Que tenía el flaco? No lo sé, tal vez sensibilidad, tal vez la palabra artista y poeta lo definían. Lo ví una sóla vez en vivo, en el 2007, pedido de mi hermano Nicolás (ayer lo inundaba la tristeza, él si es fanático) de ir un buen rato antes de que tocara Chris Cornell para verlo al él…habían pasado 3 canciones y le dije “Cabeza, este chabón me está bajoneando” (claro yo no sabía que al flaco no le gustaba tocar los hits de sus bandas pasadas…siempre, y como dice en cantata, “mañana es mejor!”, siempre ponía cosas nuevas en sus actuaciones en vivo. Despùés de haber dicho eso subió Dante y nos deleitaron con “Ana No Duerme”…
    Nunca lo entendí mucho, pero sí que lo escuché bastante…Invisble, Manal, Almendra, Pescado Rabioso, Spinetta Jade, con los Socios del Desierto…y unas cuantas más. Y sigo cantando esos temas de los 70 y 80 que me hacen hasta senitr más joven…
    Alguién se preguntó si además el flaco tuvo la lucidez de armar lo del 2009? Sus Bandas Eternas??? un grande no?
    Día negro para el arte, para la música; de esos días que a uno le cuesta digerir, pero que sabés que lo terminan de poner en el pedestal…vaya uno a saber por qué (si el flaco ya estaba), bueno parece que hoy El Capitán Beto subió las Escaleras al Cielo.
    Los que quedamos de este lado, y de alguna manera apreciamos el arte, seguiremos inmortalinzando lo que nos dió. Gracias Flaco!

Los comentarios están cerrados.