De qué estamos hechos?

Hubiera jurado que se me habían perdido. Como un recuerdo que guardamos invalorable en algún inmaculado lugar y luego con los años olvidamos o hasta comenzamos a subvalorar. Quizás es el paso del tiempo que se llena de impensados que se vuelven rutina y nos adormecen de a poco. Aunque de vez en cuando una imagen, un olor, un sonido nos conecta con aquello que supimos disfrutar como mágico. Y es allí donde me pongo a pensar de que están hechas las cosas? Los recuerdos, los lugares, la gente, nosotros mismos. Porque cuando menos lo esperamos algo nos toma por asalto y nos deja perplejos, sin lógica, sin momento de razón a pleno goce de un sentimiento tan primitivo como nuestra historia.
El otro día fue uno de esos momentos. Volvía a ver a Paul McCartney luego de 17 años. Siempre amé la música y por lo tanto no recuerdo un día sin ella. Caminar por la calle solo es hacerlo con música. Y en tantos años muchos sonidos pasaron por estas membranas y golpearon quien sabe cuántas partes de mi cabeza. Uno piensa que la percepción de la música cambia, de hecho uno lo sabe con certeza porque escucha más, porque presta más atención, porque esta más receptivo a todo eso. Con lo cual iba a ser una reunión con un Beatle, un tipo de 68 años que tiene una carrera tan prolífica como exitosa, un carismático, un tipo con una cultura musical que lo abarca prácticamente en todo sentido. Pero me encontré con mucho más.
Con Pablo me volvía a juntar una vez más para verlo. Con 16 años la primera vez y con 33 en esta oportunidad. Ahora disfrutando la compañía de mi compañera de viaje Carolina con la que compartimos el gusto por la buena música entre tantas otras cosas. Apenas nos encontramos con Pablo él me dijo la posta (como tantas veces) “Es música que nos traspaso toda la vida”. Claro, no era solo música, era parte de lo que nos hacía vibrar de otra manera. Lo que de alguna u otra forma nos definía. El resto fue un encuentro increíble. Un festejo que sobrepasó toda expectativa y que detonó miles de conexiones en mi cabeza. Conexiones que no eran más que esos tesoros guardados en los cajones. Los encontré nuevamente en esas casi tres horas de música. Las primeras veces que mis viejos me ponían Beatles, las revistas y libros donde empezaba a leer cada detalle de esos tipos. Las anécdotas que contaba mi tío con ese aura de misterio y emoción. Las películas que habían hecho. Las miles y miles de horas que escuchamos sus discos con Pablo entre hamburguesas, Pringles, mates y alcohol. El impacto que me produjo escuchar el álbum blanco. La sensación de tristeza que me invade cada vez que pienso que Lennon no está y la certeza de cuanto hubiera cambiado el mundo con él. La vez que Carolina me prestó Help en CD cuando éramos solo buenos amigos. La vez que me pinte el guardapolvo de la primaria con esas cuatro caras archi conocidas. Las historietas de Mafalda donde todos adoraban a “Los Bitles” (menos Manolito, claro está).

Y allí don Macca, recordándonos que la música como toda forma de arte llega para quedarse. Que la vigencia de esas letras da vértigo. Y así me llenó el alma de alegría con Ob La Di, Ob La Da, I’ve just Seen A Face, Dance Tonight, Band On The Run. Me partio el corazon en dos y me emocionó hasta las lagrimas con Blackbird, The Long And Winding Road, Let It Be, Something, Yesterday. Y me hizo saltar de emoción venerando al más puro rock con Helter Skelter, Back In The U.S.S.R. y tantas otras …
Promediando el recital creo que había encontrado una respuesta, al menos mi respuesta. Quizás en esta ensalada cósmica que nadie sabe cómo surgió y nadie tiene muy en claro a donde va, estamos hechos de esos tesoros que vamos juntando en nuestra vida y a los que les damos un valor tan especial. Momentos, gente, sensaciones, colores, días. Y quizás el pegamento de todo eso, que nos permite guardarlo, buscarlo y encontrarlo sea la música.
Mientras tanto allí estábamos los tres: Caro, Pablo y Yo, abrazados en aquel estadio y ese tipo de 68 abriles nos decía que “Toma estos ojos hundidos y aprende a ver, toda tu vida solo estuviste esperando este momento para ser libre …”


3 pensamientos en “De qué estamos hechos?”

  1. Excelente post!
    No me pasa con Paul, pero sí con otros artistas, esos que te remontan décadas hacia atrás y te hacen un replay de todos tus recuerdos. Comparto el sentimiento!!
    Me alegro que lo hayas vivido así!

    Abrazoooooooo!
    METAL!

  2. Qué capo…total. Me hiciste llorar!
    Creo que el amor a la música es lo más grande que hay.
    Agradezco con todo mi corazón haber crecido rodeada de canciones…(y seguir haciendolo)

    Besos, sos lo más.

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