Desde Manchester, veinte años después

¡Esperamos 20 años éste momento! Faltaban poco menos de dos horas para que James tocara por primera vez en Argentina y en la puerta de Niceto ésta era la frase más escuchada. Y si, fue hace mucho. Si bien ésta banda cuenta con treinta años de carrera, fue en 1993 cuando MTV comenzó a pasar el video de “Laid” y quedé atrapado por la canción y por la estética de éste grupo. Luego vería su actuación en vivo en la transmisión de Woodstock en 1994 donde lograban comunicar mucho más que canciones. Más tarde saldría a tratar de conseguir todos los discos de su obra.

James supo agregar eslabones al ADN del sonido de Manchester y permitió generar un crisol auditivo donde conviven teclados con toques house de los Happy Mondays, la vena estilista del mejor rock de The Smiths (Morrissey mismo los proclamaría como sus sucesores) y hasta el baile frenético de su líder, el carismático Tim Booth nos permite recordar al más encendido Ian Curtis y sus danzas tan personales en aquellos shows de Joy Divison. Es el sonido de Manchester, pero hay algo más. Desde antes de Laid y también a partir de ese disco en particular, con la metamorfosis lograda de la mano de Brian Eno. Al que si bien a la duda de cómo mejorar “Sometimes” (A veces) les respondió “No le toquen nada, déjenlo así” luego les permitió explorar y profundizar su forma de ensayo y composición, en base a extensas zapadas de las que surgirían cada una de sus canciones. La banda recordaría el aporte de Eno como “A journey of self discovery” (Un viaje de auto descubrimiento).

El recorrer su discografía me permitió ser testigo de distintos momentos en la historia de la banda y si bien eso sucede irrefutablemente en toda obra artística, en James se notaban cambios muy marcados, producto de las búsquedas personales de sus integrantes. Los discos suenan distinto, pero en todos logran exponer una firma identificativa de la banda, algo que nos permite disfrutar sus texturas sonoras y reflexionar sobre aquellas particulares letras, como en “Dream Thrum” (Redoble de Tambores) donde Booth nos dice “We fill your head with wild ideas, our beliefs, led you on” (Llenamos tu cabeza de ideas salvajes, nuestras creencias te guiaron). O la liberadora “Born Of Frustration” (Nacido de frustración) donde nos aconseja “Stop talking about who’s to blame, when all that count is how to change” (Para de hablar sobre quien culpar, cuando todo lo que cuenta es como cambiar). O quizás en “Sound” (Sonido) “Do everything you fear. In there’s power. Fear is not to be afraid of” (Haz todo a lo que le temes. Hay poder en ello. El miedo no es para temerle). Brillante.

Los años pasaron, en el 2001 anunciaron su separación y seis años más tarde volvieron al ruedo. El año pasado vi con algo de bronca como llegaban a nuestro continente pero no pasaban por estas tierras. Y finalmente se dio. Escuchando la radio en el auto anunciaban que James tocaba en Niceto. Es raro como la música nos define y nos marca momentos de nuestra vida. Porque en la previa a su show recordé aquellos años cuando los comencé a escuchar. La escena musical de entonces con mucha banda catalogada como rock alternativo. Buenos recuerdos de aquellos días.

El show comenzó pasadas las nueve de la noche. Ni bien llegué pude ubicarme delate de todo, sobre el vallado de separación con el escenario justo al medio, con lo cual pude ver el show de manera impecable. Disfruté cada momento incluso siendo testigo de la interacción entre cada uno de ellos. Ante la euforia y las declaraciones de afecto del público en cuanto aparecieron, un siempre delgado Tim Booth nos dijo que esperemos a escucharlos para tales afirmaciones. “Oh My Heart” (Oh mi corazón) de su trabajo “Hey Ma” abrió la velada y la ansiedad contenida después de tantos años por fin fue exorcizada. La espera había terminado. Las dimensiones quizás jugaron en contra con el sonido que tenían preparado pero a la vez brindaron un marco de calidez adicional ya que el contacto con la banda era otro. Los clásicos fueron llegando uno a uno.
El intro de “Don’t Wait That Long” (No esperes tanto) fue simplemente maravilloso y terriblemente intimista, excelentemente logrado entre el bajo de Jim Glennie y los teclados de Mark Hunter. Por un momento estábamos en una suerte de comunión musical donde el sonido era nuestro vehículo y el paisaje que transitábamos. A continuación PS (Postdata) serviría de introducción para ver a Saul Davies dejar su guitarra y deleitarnos con el violín, sumando texturas y formas a una canción en si bellísima de principio a fin, más tarde también lo haría con un redoblante para el final de Stutter (Tartamudeo). En Johnny Yen, Booth no se aguantó más y se animó a subirse al vallado, para mi suerte justo delante mío. Me encontré sosteniendo junto a otros tantos azorados como yo a quien fuera artífice de aquellas canciones. Alguien del público le brindo su mano como bastón y así cantó toda aquella canción. Yo no pude cantar, estaba asombrado, contento y simplemente entregado a disfrutarlo todo. Más tarde llegaría “Say Something” (Di algo) aquella maravillosa canción que también prendió de manera viral en MTV y en las college radios de aquellos años. “More than a drug is what i need, need a change of scenery. Need a new life” (Más que una droga es lo que necesito. Necesito un cambio de escenario. Necesito una nueva vida). Y una vez mas (aquí como ya todos sabíamos que siempre lo hace) Booth entre la gente, subido a la platea y asomado al público que lo disfrutaba desde abajo, rodeado de quienes lo abrazaban y sonreían. Andy Diagram con su trompeta y su singular simpatía armaría el sonido clásico de Seven (Siete) y nos invitaría a cantar, arengando en cada momento del show.
Hacia el final, anunciada con el intro de batería de Dave Baynton-Power sería el turno de “Sometimes” (A veces) la historia de este muchacho que llama al trueno y asegura que “sometimes when i look deep into your eyes i swear i can see your soul” (A veces, cuando miro profundo en tus ojos, juro que puedo ver tu alma) y una versión épica por el canto de todos que queríamos gritar esas palabras y llenarlo todo de música. En los bises una versión impecable de “Loose Control” (Perder el control). Solo la trompeta de Andy, la voz de Tim y la exquisita interpretación de Larry Gott en guitarra, una versión acústica con toda la fuerza de la original.

Luego solo faltaban “Getting Away With It (All Messed Up)” (Saliéndose con la suya (Todo desalineado)) y el cierre con Laid como lo más archiconocido de ésta banda, quizás todo un símbolo para mí que justo fuera el último tema del show, aquel que alguna vez escuché como primer tema de ésta banda.

Al salir nos quedamos un puñado de personas esperando la conocida amabilidad del grupo con el público para saludarlos una vez más. Así fue como pude sacarme una foto con Tim y pedirle un autógrafo, dándole las gracias por tan buena música. Estaba feliz con la noche vivida y al irme atine a tomarlo del brazo antes de que se subiera a la combi que los llevaría a su hotel (o a quien sabe dónde). Y parafraseando a uno de sus tantos buenos temas me anime a decirle “Don’t wait that long… to come back!” (No esperes tanto tiempo… para volver!), el tipo sonrío y palmada en la mejilla de por medio, me aseguro, “No, i promise i won’t!” (No, prometo que no lo haré!).

Esperemos que así sea.
El tiempo dirá.

Fotos propias tomadas el Miercoles 2 de Mayo de 2012


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