Patti Smith – Horses (1975)

Lennon dijo alguna vez, “Si hubiese vivido en los tiempos Romanos, habría escogido Roma para vivir. Hoy Norteamérica es el imperio Romano y New York es Roma en sí misma“. Cosmopolita por excelencia, un caldero con miles de vertientes culturales y artísticas, así fue New York desde siempre. Y allí es donde una mujer en sus 21 abriles decidió mudarse desde su Chicago natal para buscar el llamado del arte. Lo encontraría en aquellas calles, en su gente y en la historia misma de aquella ciudad. Fue allí y en los cuartos del mítico Chelsea Hotel donde Patti Smith gestó una obra clave en la llamada escena punk norteamericana. El año era 1975, y el disco se llamaría “Horses” (Caballos).

1
Gloria
5:57
2
Redondo Beach
3:26
3
Birdland
9:15
4
Free Money
3:52
5
Kimberly
4:27
6
Break It Up
4:04
7
Land: Horses/Land Of A Thousand Dances/La Mer (De)
9:25
8
Elegie
2:56
9
My Generation (Bonus Track)
3:16


La génesis de Patti Smith encierra todos los factores artísticos que han marcado sus trabajos en este mundo. Una mujer que ha sabido reconocerse como escritora, música, pintora, escultora y hasta actriz. Su curiosidad por el arte puro la ha sabido llevar por cuanta forma de expresión encontrara a su paso. Quizás un factor clave fue el escritor Artaud Rimbaud por el cual siempre sintió una devoción extrema, al punto de llorarlo en su tumba en Paris. Uno puede trazar paralelos entre la oscuridad en las palabras de Rimbaud y las composiciones de Smith. Allí conviven interrogantes religiosos, pasiones y odios, los más hermosos pasajes y las más duras y punzantes palabras; viscerales y descarnadas. Pero si hablamos de influencia en vida, el complemento perfecto al pulso de Smith ha sido el artista Robert Mapelthorpe. Aquel que encontró por descuido en una fría habitación al llegar a Nueva York. Quien la salvaría de un acosador por aquellas calles y con quien compartiría una vida llena de amor y de búsqueda constante. Es formidable transitar aquellos días escuchándolo de la mismísima Smith en el libro “Just Kids” (Solo unos niños) donde relata su travesía por esta tierra con Mapelthorpe. Sus amores, sus dudas, sus transgresiones. Una dupla que aportó en la mirada del otro la justa medida creativa para reconocerse por cada lado como artistas indiscutidos. La relación que mantuvieron ambos transitó la pasión y el sexo a la vez que se transformaba en un vínculo casi fraternal, se amaban, se cuidaban y juntos abrazaron el arte desde su esencia misma.

A fines de los sesentas y comienzos de los setentas Smith y Mapelthorpe visitaban los lugares donde el arte estaba en ebullición constantes: El hotel Chelsea, el restaurante Brownie´s, el bar Max’s Kansas City y la Factoria del mismísimo Andy Warhol. Por aquellos lugares se codearon con artistas del tamaño de Bob Dylan, Janis Joplin, William Borroughs y Allen Ginsberg entre otros. El encuentro con Ginsberg sería en un local en la víspera del año nuevo de 1969, donde Smith compraba un sándwich y el escritor la confundía con un muchacho. Luego Ginsberg, Borroughs y Kerouak entre otros escritores beats influirían en gran forma sobre las letras de los trabajos de Smith. En 1973, Hilly Krystal abrió las puertas del CBGB. Y así los poetas y músicos tuvieron un lugar propio. El nombre completo del local era CBGB & OMFUG que significaba “Country, Bluegrass, Blues and Other Music For Uplifting Gormandizers” (Para Country, Bluegrass, Blues y demás melodías para voraces consumidores de música). Ese reducto crecería y dejaría la impronta de monumento punk neoyorquino, donde tocarían en sus comienzos The Ramones, Blondie, Patti Smith y Talking Heads entre otros.

Smith abría su primera obra musical con el tema “Gloria”, una suerte de cover con esteroides del tema original de “Them” banda del mítico Van Morrison. Y la primer línea que cantaba al mundo enunciaba; “Jesus died for somebody’s sins, but not mine” (Jesus murió por los pecados de alguien, pero no míos). Ciertamente una obra que comienza de esa manera no podía pasar inadvertida. En “Redondo beach” (Playa Redondo) Patti sienta las bases para lo que luego haría Blondie, una suerte de rock mezclado con Ska. Un clima festivo para una canción donde las letras pueden hablar de todo lo contrario. Una búsqueda, de alguien, de algo. Muchos reconocen en ella el suicidio de un amor lésbico: “The hearse pulled away, and the girl that had died, it was you” (El coche fúnebre se alejaba y la chica que había muerto, eras tú). Pero en el juego constante de las letras de Smith uno puede encontrar varios significados. Una muerte que podría ser la de ella misma en el nacimiento de un nuevo ser.

“Birland” incursiona en el Jazz que tango le gustaba a la madre de la cantante. Allí se dejan ver influencias de aquella música en las manos de los teclados de Richard Sohl. Coescrita con Tom Verlaine, guitarrista de Television. Este trabajo también transita los sentimientos sobre la muerte. El fallecimiento de un padre y un viaje espacial en una nave a otra dimensión. Imposible no reconocer las influencias que luego tomaría R.E.M. en la canción tributo a Kurt Cobain. Smith Canta aquí: “It was if someone had spread butter on all the fine points of the stars ‘cause when he looked up they started to slip” (Fue como si alguien hubiese desparramado manteca en todas las puntas de las estrellas, porque cuando miró al cielo comenzaron a chorrearse). Michael Stipe devoto fan de Patti haría lo propio en “Let Me In” (Déjame entrar): “Yeah, all those stars drip down like butter, and promises are sweet” (Si, todas esas estrellas se chorrean como manteca, y las promesas son dulces).

“Free Money” (Dinero gratis) es una canción simple que manifiesta un sentimiento anárquico para salir a comprar con dinero robado todas las cosas que otra persona necesita. Quizás esa persona era su compañero Robert Mapelthorpe y la necesidad de sus insumos para la confección de su arte que tanto trabajo les costaba a ambos en aquellos días. Jay Dee Daugherty al mando de la batería arma el clima de la canción, suerte de protesta y de plegaria. “Kimberly” comienza con una contundente línea de bajo de Ivan Kral. Canción dedicada a su hermana menor. Smith habla de un mundo que está a punto de colapsar, donde nada importa mientras que su pequeña hermana esté bien. “Break it up” (Rómpelo) podría verse como una oda a romper con los propios límites existenciales y entregarse a una vida nueva. Smith estaba autobiográficamente entregándose a una carrera nueva, a un mundo nuevo y éste disco era la puerta a esa vida. “Land” (Tierra) Es quizás el tema más extraño de todo el disco. Smith comienza a susurrar la historia de Johnny, el susurro se transforma en paranoia y los caballos con hocicos humeantes no tardan en llegar en una visión apocalíptica emparentada con “The End” de The Doors. “Life is filled with holes. Johnny’s laying there, his sperm coffin. Angel looks down at him and says, ‘oh, pretty boy, Can’t you show me nothing but surrender’ ? ” (La vida está llena de agujeros. Johnny yace allí, en su ataúd de esperma. El ángel mira hacia él y dice: ‘oh, niño bonito, ¿No me puede mostrarme nada más que redención?’). Un tributo a Rimbaud y una Smith incendiada de pasión, amor, odio e ira grita palabras a los cuatro vientos mientras que la guitarra de Lenny Kaye es arremetida en una vibración constante que agrega vértigo en varios tramos de la canción.

El cierre del disco viene de la mando de “Elegie” (Elegía) coescrita, al igual que Kimberly, con Allen Lanier del grupo Blue Öyster Cult. Dedicada a la muerte de Jimmy Hendrix. Allí en el último verso lo recuerda y lo extraña: “Trumpets, violins, I hear them in the distance. And my skin emits a ray, but I think it’s sad, it’s much too bad, that our friends can’t be with us today” (Trompetas, violines. Los escucho en la distancia. Y mi piel emite un rayo, pero creo que esta mal. Es muy triste que nuestros amigos no puedan estar con nosotros hoy). En la reedicion del disco figuraría como bonus track una increible versión en vivo de “My Generation” (Mi generación) de The Who.

El disco fue grabado en el Electric Lady Studios y salió a la luz el 13 de Diciembre de 1975, producido por nada mas ni nada menos que John Cale, aquel que junto a Lou Reed habrían formado la gran banda “The Velvet Underground”, otra impronta profunda en la historia del rock en New York. El arte de tapa es una foto del propio Robert Mapplethorpe y quedó como una de las mas reconocidas en el mundo de la música. Que haya sido proclamada la Reina del punk no es en vano. Le puso voz a una nueva generación y supo unir poesía y rock. Es mujer, artista, diosa y demonio. Es el nexo entre este mundo y el arte como esencia pura. Buscadora incansable, hermosa mujer. En la crítica al disco de 1976 para Rolling Stone a cargo de John Rockwell, ya la reconocía como distinta a todo lo visto: “Patti Smith es el ticket más caliente del rock que emerge de los fecundos deshechos de New Jersey desde Bruce Springsteen. Pero Smith no es como Springsteen o nadie en absoluto“.

Tuve la suerte de verla en vivo y aún recuerdo la sensación que tienen aquellos artistas que transmiten algo distinto. Había algo eléctrico en el ambiente. Una mujer ya mayor sonreía y profesaba el amor por la música y nos abrazaba con su poesía. “Mágica” quizás sea la palabra que mejor defina aquella noche.

Complicada, con muchas aristas, encantadora, misteriosa, espíritu salvaje. ¿Cómo definirla finalmente? Quizás lo mejor es que ella misma se defina como en el documental “Dream Of Life” (Sueño de vida): “Desde que tengo uso de razón, he tratado de ser libre. Me escapé de los confines de la existencia del mundo, me despedí de la fábrica, de los salones de baile, de las flores marchitas; quería ser artista, una poetisa, y en esa búsqueda, descubrí mi ritmo y la raíz de mi voz […] La vida es una aventura de nuestra propia creación, interceptada por el destino y por una serie de accidentes afortunados y desafortunados“. Smith hizo uso de su arte y en esta aventura de la que habla nos lo entregó a todos nosotros, simples mortales.