Pixies – Doolittle (1989)

Pixies logró establecerse como referente indiscutido del rock alternativo. Merito éste a fuerza de haber podido rearmar la receta al momento de hacer música. En una entrevista a la banda, a fines de los ochentas el cantante Black Francis explicaba la formula; “It’s always been either sweaty or laid back and cool. We do try to be dynamic, but it’s dumbo dynamics, because we don’t know how to do anything else. We can play loud or quiet, that’s it”. (Siempre fue sudoroso o relajado. Intentamos ser dinámicos, pero es una dinámica tonta, porque no sabemos cómo hacer nada más que eso. Podemos tocar fuerte o tranquilo, eso es todo…)
En los discos de Pixies esta suerte de montaña rusa entre propuestas agresivas rozando el punk y paisajes surrealistas con tintes de surf rock y pop se disfruta en cada melodía. A las puertas de una generación que los señalaría como moldes de un nuevo estilo, nacía en Abril de 1989 su segundo y excelente disco: “Doolittle”.

1
Debaser
2:53
2
Tame
1:55
3
Wave Of Mutilation
2:04
4
I Bleed
2:34
5
Here Comes Your Man
3:21
6
Dead
2:21
7
Monkey Gone To Heaven
2:57
8
Mr. Grieves
2:06
9
Crackity Jones
1:24
10
La La Love You
2:43
11
No. 13 Baby
3:51
12
There Goes My Gun
1:49
13
Hey
3:31
14
Silver
2:25
15
Gouge Away
2:43


La temática del disco es por demás variada y poco común. Arranca con “Debaser” (Degradador), canción inspirada en la película de Luis Buñuel y Salvador Dalí “Un chien Andalou” (Un perro andaluz) con una clara cita a ésta: “slicing up eyeballs” (rebanando globos oculares). Otras composiciones cuentan historias sobre aspectos mitológicos y religiosos como en “Monkey’s Gone To Heaven” (El mono fue al paraíso): “if man is five, then the devil is six, then god is seven” (Si el hombre es cinco, entonces el demonio es seis, entonces Dios es siete); o en “Dead” (Muerto) inspirado en historias bíblicas. Estos espacios creativos fueron frecuentes entre las musas de Francis como también hechos de su vida donde podemos encontrar a los recuerdos de un compañero de cuarto en su viaje a Puerto Rico en “Crackity Jones”. El título del disco surgió como parte de la letra de “Mr. Grieves” (Señor Grieves): “Pray for a man in the middle, one that talks like Doolittle.” (Reza por el hombre del medio, uno que habla como Doolittle). Es en éste disco donde podemos encontrar el tema quizás mas pop de toda la carrera de la banda: “Here comes your man” (Aqui viene tu hombre). Esta canción fue compuesta por Francis aun siendo un adolescente y llegaron a grabarla para un demo, pero no la incluyeron en su primer disco “Surfer Rosa” ni en el germinal EP “Come On Pilgrim” (Ven peregrino). A los amantes de The Beatles: ¿asocian el acorde inicial con “A Hard Day’s Night” (Anochecer de un día agitado)? Escúchenlo nuevamente si no…
Sobre este nuevo estilo que años después citarían como dinámica loud-quiet (fuerte-tranquilo) en el que una misma composición transitaría por rítmicas totalmente disimiles, quizás “Tame” (Domar) es la canción del disco más notable en ese sentido. La guitarra de Joey Santiago acompaña momentos de tranquilidad hasta los gritos desgarradores de Francis. Sobre este regodeo con liricas deformes y poco ortodoxas “Wave Of Mutilation” (Ola de mutilación) es un claro ejemplo donde la contradicción y el morbo juegan en favor de unas melodías excelentes y el estribillo anuncia que “you’ll think i’m dead, but i sail away on a wave of mutilation” (crees que estoy muerto, pero estoy navegando en una ola de mutilación).

Kim Deal, figura femenina aportó con su bajo una impronta muy personal, acompañada con bellos coros. En “I Bleed” (Yo sangro) su instrumento es figura central. Tema del cual luego los Weezer harían un tributo por demás semejante en “Undone, The Sweater Song” (Deshecho, la canción del suéter).
“La La Love You” lleva el groove de aquellas bandas de fines de los sesentas, una composición simple por donde se la mire que Francis le pidió a David Lovering, baterista del grupo que cante como una suerte de “momento Ringo” (Starr) del disco. Este en un principio se negó pero accedió rápidamente luego de los primeros ensayos. Citando al mal karma que porta la invocación del numero trece, Pixies no podía dejar de usarlo entre uno de sus temas, es así como “Number 13 baby” (Numero 13 nena) arma un pasaje difícil de entender. En una de las tantas interpretaciones el numero hace referencia a la posición de la letra “M” en el alfabeto; como un acrónimo de Marihuana. Libre interpretación y juego continúo como un rasgo artísticamente plausible en la música de Pixies.
“There Goes My Gun” (Alli va mi revolver), se acerca a un surf rock divertido donde la canción se convierte en un único gran estribillo. “Hey” es otro gran clásico de la banda, reclamado en cada presentación en vivo, donde la hermosa voz de Kim Deal nos dice que “we’re chained” (estamos encadenados) una sutil canción de amor “a la Pixies”, rodeados de demonios y prostitutas: “Hey, must be a devil between us. Or whores in my head, whores at the door, whore in my bed, but hey where have you been. If you go i will surely die” (Hey, debe haber un demonio entre nosotros. O Prostitutas en mi cabeza, prostitutas en la puerta, prostitutas en mi cama, pero hey ¿donde has estado? Si te vas yo seguramente moriré). “Silver” (Plateado) nos transporta a un viaje letárgico rodeado de las voces de Deal y Francis imitando a un coro que pregona un halo de misterio y temor.
El disco cierra con “Gouge Away”, otro clásico a la quiet-loud y resumen de letras que hablan de momentos incómodos, fiestas de tres días en un tono entre divertido, agresivo y sutilmente mordaz. Al llegar al final del disco ya somos cautivos de este espacio distinto a todo lo conocido, creación de estas cuatro extrañas personas.
Varias canciones del disco vieron su nacimiento durante la gira que Pixies dio en Europa en 1988 como soporte de Throwing Muses. El productor que había trabajado con discos de los Muses, Gil Norton fue convocado hacia la segunda mitad del año. Seguiría luego trabajando con ellos como así también con artistas de la talla de Patti Smith y Foo Fighters entre otros.
Las sesiones de grabación comenzaron el 31 de Octubre de ése año en los estudios de “Downtown Recorders” de Boston. Prosiguieron por apenas tres semanas, hasta el 23 de Noviembre, grabando casi una canción por día. La mezcla se realizó en los Carriage House Studios, en Stamford. Entre las anécdotas de aquellos días se encuentra la vez que Francis cansado de que Norton intentara alargar el tiempo de los temas del disco (que no superaban los tres minutos), lo llevó a una disquería cercana, le mostró el grandes éxitos de Buddy Holly (con temas de no más de dos minutos) y exclamó: “Hombre, si funciona para Buddy Holly! …”
El arte del disco estuvo a cargo (como siempre en la banda) de Simon Larbalestier y Vaughan Oliver. Todas las realizaciones de estos artistas son trabajos interesantes y provocadores, invitando siempre a una propuesta artística a ser interpretada, con nexos bien resaltados en la obra del disco. La tapa muestra un mono con los números 5, 6 y 7 en referencia la letra de “Monkey’s Gone To Heaven”

El disco se lanzó el 17 de Abril en el reino unido y al día siguiente en Estados Unidos. La nueva propuesta de Pixies tanto en lo compositivo como en lo musical llenó de aire fresco al mundo pop de los ochentas y fueron maestros sin discusión incluso nombrados como influencia primaria en grandes bandas que los sucedieron.
Mi encuentro con ellos fue desde el asombro. Recuerdo el vértigo de escuchar un disco con canciones muy cortas que transitaban lugares tan disimiles. Y al final del disco quedarme con la sensación de haber vivido demasiadas emociones en menos de 50 minutos y la necesidad de volver a escucharlo una vez más.
Pixies se autodestruyo en 1993 antes de lograr gran fama mundial, luego de que Francis decidiera desarmar la banda, producto de su ego y de otras aspiraciones. Luego llegarían sus discos solistas y Deal llamaría a su hermana para la genialidad de The Breeders. Por suerte volvieron a justarse en el 2004 realizando nuevas giras. Tuve el placer de verlos en una increíble noche en el Luna Park entre saltos desenfrenados, mosh, aullidos, gritos y dulces melodías. Pixies es desmesura, una explosión que se repite una y mil veces. Es diversión, todo aquello que no tiene que ser perfectamente sutil, cuidado y preestablecido. Pixies pone belleza en aquello que desentona del resto, haciendo camino. Hasta el mismísimo Kurt Cobain nos confiaba en una entrevista sobre el himno de Nirvana “Smell Like Teen Spirits” (Huele a espíritu adolescente): “I was basically trying to rip off The Pixies” (Básicamente, estaba intentando copiar a los Pixies …)