R.E.M. – Out Of Time (1991)

Este disco marca una bisagra en la carrera de R.E.M. y de alguna manera en el rock alternativo. El titulo refleja la identidad del álbum. Una suerte de compendio de sonidos alejados de las distorsiones estridentes del rock. Una obra que a comienzos de los noventas mostraba fotos del pasado, y sentaba un camino a recorrer en la carrera de muchos artistas que la precedieron.

1
Radio Song
4:16
2
Losing My Religion
4:28
3
Low
4:56
4
Near Wild Heaven
3:19
5
Endgame
3:50
6
Shiny Happy People
3:46
7
Belong
4:07
8
Half A World Away
3:28
9
Texarkana
3:40
10
Country Feedback
4:09
11
Me In Honey
4:06


El fantasma del éxito que pesa sobre las bandas de origen indie (independientes) recae (entre otras cosas) en convertirse en eso que siempre se odió. Cuando el éxito, la fama y los miles y miles de dólares llaman a la puerta, ¿se puede seguir siendo honesto con una forma de crear arte? R.E.M. ha sido una de esas bandas y de tal forma fue (y es) reconocido por sus iguales. Kurt Cobain sufrió ese éxito y proclamó en más de una ocasión el reconocimiento a la banda de Michael Stipe que siguió siempre fiel a una idea de cómo hacer música.

“Out of time” (Fuera de tiempo) abre la puerta no solo a la mega exposición de la banda en los mercados internacionales sino también a que el “Modern Rock Tracks” de Billboard comience a reflejar lo que se empezaba a escuchar por aquellos días. R.E.M. fue en consecuencia uno de los responsables que permitió, mediante este éxito indiscutido, poner en los charts a aquellos que nacían desde el completo anonimato.
A fines de los 80s en Estados Unidos se manifestaba un movimiento que se gestó dentro de las universidades. Allí nacieron las “college radios” (radios colegiales) que se permitían pasar la música que se les diera la gana. Fuera de las pautas de las emisoras grandes, estas radios pseudo piratas transmitían a una baja potencia sonidos que surgían locales y no tanto pero con una selección basada en la sola aceptación del público universitario. Así entendemos las líneas iniciales en el comienzo del disco donde en la canción que justamente se titula “Radio Song” (Canción de radio) una voz sin música de fondo exclama “Hey, I can’t find nothing on the radio. Yo! turn to that station” (Hey, no puedo encontrar nada en la radio. Yo! cambiá esa radio). Allí se contaba con la participación del rapero KRS1 (Lawrence Kris Parker) encargado del rap que cierra la canción, enmarcado en una ajustada batería de Bill Berry.
El disco es producido por Scott Litt; se lanza el 8 de marzo de 1991 y rápidamente se comenzó a escuchar por todos lados los archiconocidos “Losing My religion” (Perdiendo mi religion) y “Shiny happy people” (Gente radiante y feliz). Esta última contaba con la participación de Kate Pierson de los B-52’s y acorde al “mojo” de aquellos, la canción transmitía esa suerte de fiesta y buenas vibraciones. La primera tuvo un eficaz video dirigido por Tarsen Singh. Dicho video está basado en un cuento de Gabriel García Márquez llamado “Un señor muy viejo con unas alas enormes”. La aceptación fue inmediata, MTV lo puso en alta rotación y recibió excelentes críticas y muchos premios como el de video del año. La canción nació con un pegadizo riff del guitarrista Peter Buck ejecutado sobre una mandolina, dejando en el inconsciente colectivo una de las intros de canción mas escuchadas de los últimos tiempos.
Si bien estos dos singles bastaron para poner a la banda en boca de todos, el disco contiene otras canciones formidables y de increíbles texturas armónicas. Tal es el caso de “Near Wild Heaven” (Paraíso cercano y salvaje) cantada por el bajista Mike Mills o “Half a World Away” (A medio mundo de distancia) donde se destacan los coros casi naives pero con una musicalidad pegadiza acompañada una vez mas de un riff delicado pero contundente de la mano de Buck. Stipe hace gala del gran compositor que es en las líneas donde, por ejemplo, invita a viajar a ese lugar donde dice: “I’m half a world away, my shoes are gone, my life spent. I had too much to drink, I didn’t think, I didn’t think of you” (Estoy a medio mundo de distancia, mis zapatos desaparecieron, mi vida se gastó. Tuve mucho para beber, no pensé, no pensé en vos). “Low” (Bajo) es una canción minimalista y muy por fuera del folk que invade otras canciones del disco. Un bajo donde Mills lleva la línea y Stipe nos invita a un lugar que puede ser al comienzo o al fin del día, donde la luz nos confunde y nos narcotiza.
Uno de los puntos mas emocionantes del disco está en “Belong” (Pertenecer), allí el mundo de una mujer colapsa una mañana de domingo. Esta le susurra a su hijo que “pertenezca”. Hay interpretaciones sobre la lectura de un posible suicidio. Maravillosa y enigmática. Una muestra del Stipe que nos encandila con su voz y nos sumerge en paisajes fantásticos. “Endgame” (Fin de juego) es un pasaje musical sin letras, solo un sutil coro, que marcaba el final del lado A en el cassette que tuve en su primera versión. Luego llegaría el CD. “Texarcana” y “Me In honey” (Yo en la miel) comparten una suerte de búsqueda introspectiva. En la primera, las preguntas quedan formuladas en las letras de alguien que busca y que dice haber perdido 20000 oportunidades. En la segunda, la yuxtaposición de alguien que piensa que es una pena que otros pierdan tanto tiempo en su persona y a la vez invita a hacer lo que sea, pero hacerlo con él. La armonía de esta canción quizás es una de las mas lindas del disco.
Y como quien deja lo mejor para el final, una de las canciones que mas me gustan de toda la discografía de R.E.M. El propio Stipe la reconocía como su preferida en los tiempos posteriores a Out Of Time. “Country Feedback” (Devolución del país) es simplemente mágica. La canción es cinematográfica. Imposible no imaginar una puesta en escena al escucharla. La voz de Stipe es de una suavidad embriagadora. Y la ejecución sencilla pero brillante del resto de la banda transmuta el disco en una puerta hacia un paisaje de una belleza única. Ronda la idea de lo que no se pudo obtener y se imagina que hubiese sido posible. Existe una adicción hacia algo que no toma una forma concreta, que sobrevuela en el aire y que nos despoja de toda acción, nos quiebra y nos deja frágiles frente a una verdad indiscutible.

Esta obra llegó como un regalo de mi prima para mi cumpleaños número 14. Y con Pablo lo gastamos (literalmente), musicalizando largas tardes juntos. Recuerdo que mi primera impresión fue el de un disco acústico muy sureño como son los R.E.M. en su natal Athens de Georgia. Pero la caja de Pandora encerraba muchas cosas mas. Allí encontré un legado musical reflexivo, prolijo, con hermosas texturas y que culturalmente marco un antes y un después.

Les recomiendo escucharlo mientras se maneja por alguna ruta o se va en un micro, mirando a la distancia y dejarse llevar, imaginándose a medio mundo de distancia de todo lo conocido, y sobre todo … fuera de tiempo.