Respeto

Un hondo y profundo respeto es lo que sentí al ver nuevamente a éste prócer de la música que es para mí Paul McCartney. Y cientos de emociones mas, claro está. Emociones que se agolparon y se sucedieron vertiginosamente, con cada acorde, cada palabra y cada gesto. Pero el respeto se hizo presente en todo momento, de principio a fin. Y para mí fue extraña la forma de percibirlo, de saberlo ahí. Pensé que era una manifestación de la admiración que le tengo quizás, pero era mucho mas que eso. Quizás porque ese tipo ahí arriba del escenario, es un inquilino en mi cabeza y en mi corazón desde antes que yo aprendiera a hablar. Desde aquél departamento donde mis viejos ponían las canciones de los Beatles y yo las disfrutaba.

Es raro como algo puede hacerse carne en uno. Al punto de atarlo a un sinfín de sentimientos. Una de las cosas maravillosas del arte es su capacidad de ser el vínculo entre lo que uno es en el presente y toda la vida que lleva a cuestas. Y en esa tarea éste tipo oriundo de Liverpool supo, junto a otros tres locos diamantes y luego en su camino solista, poder ser arquitecto de un espacio perfecto y mágico. Se cargó con una gran responsabilidad al poder crear un universo en el que cabemos todos. Porque en sus canciones uno puede encontrarse, puede vivirlas y apropiárselas en algún punto, y van a ser nuestras para siempre.

En los tiempos que corren, en éste mundo imperfecto me inclino por no creer en un montón de cosas. Porque uno deja de creer cuando la política se corrompe, cuando la justicia traiciona y cuando la religión no se sostiene. Llegué al punto en el cual el creer en éstas cuestiones por momentos pasa a no importarme del todo. Sé que puedo vivir en un mundo propio donde éstos temas no van a ser vitales para mí y aunque forman parte de la sociedad en la que uno se mueve, para mi no estarán a tope de lista como las cosas en las que hay que interesarse.

Sin embargo estoy seguro de que hay otras cosas sin las que me seria imposible afrontar cada día. Y esas cosas son seguramente (en mayor o menor medida) las mismas que elige usted, el que está leyendo estas palabras. Mas yo me permito sumarle (quizás coincida conmigo) la música. La increíble y maravillosa música. Y la gente como éste tipo. Que llena, junto a tantos otros, mis días de letras y canciones. Me di cuenta que en sus obras y en su magia y en la posibilidad de elevar nuestras humildes existencias por medio de la manifestación plena de la emoción que nos produce su arte, yo decido creer. Creer que la música nos transforma. Creer que es aquello que nos permite, junto a otras hermosas cosas, gozar mientras transitamos el camino.

Y si hay alguien que tiene la maestría de poder darnos ésta posibilidad y crear éstos mundos y éste arte, yo no puedo sentir por él menos que un hondo y profundo respeto.

“And in the end the love you take is equal to the love you make”


2 pensamientos en “Respeto”

  1. Me quedo con esta frase: “Una de las cosas maravillosas del arte es su capacidad de ser el vínculo entre lo que uno es en el presente y toda la vida que lleva a cuestas. ”

    Muy lindo, Seba!

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