Sueño

Siempre odió la idea del sueño.

Su familia recordaba escucharlo desde chico dando vueltas en su cama hasta rendirse a las demandas de Morfeo. El dormir (según decía), era para él un impedimento a su mente. Una pausa en las ideas de su cerebro. Una ralentización de su existencia. ¿Para que dormir? La sola idea de verse ahí, estático y frágil frente al mundo, lo abrumaba. Calculaba el tiempo que cualquier persona dormía en una vida y juraba no entregarse nunca a esa derrota del tiempo. Dormir era en definitiva perder. Una persona dejaba de ser en ese momento, según decía. La idea de quien era se anulaba, se anestesiaba, mientras dormía.

Y así empezó a quedarse despierto por horas. En su cuarto de niño, buscando excusas. El estudio, trabajos, etc. Cuando comenzó a salir procuraba volver muy tarde, al alba. Para pegar la vuelta y comenzar el nuevo día con las energías de cualquier otro, pero habiendo ganado una noche. Ganado, en el sentido de conquista sobre el sueño.

Y así pasaba los días tratando de dormir cada vez menos.

Experimentando encontró la virtud (según sus palabras) de vivir en otra frecuencia ante la ausencia prolongada del sueño. El decía que sentía otra percepción del mundo luego de varias horas sin dormir. Que le permitían ver su existencia desde otras ópticas. Como extirparse del espacio que ocupaba y sentirse distinto, cambiado. Percibir el mundo en otra velocidad. Amaba encontrarse así. Inevitablemente luego de muchas horas sin dormir su cuerpo no soportaba lo que su mente sí y debía descansar. Pero adquirió la práctica de extender esos tiempos cada vez mas. Mas minutos. Mas horas, mas vida, menos sueño, según pensaba.

Esto afecto de lleno su vida (claro está), sus relaciones, todo. Dicha práctica iba a contracorriente de lo comúnmente conocido como algo normal y como todo aquello que se precie de verse así, quedaba ajeno al plano de lo aceptado por el resto de los mortales.

Pero a él no le importó y siguió sin dormir cada vez mas. Superando contratiempos y hasta dolencias producto del cansancio y de adecuar un cuerpo a sus ideas de negación del sueño.

En éste insomnio constante, fue que un buen día ocurrió algo inesperado. La primera vez según le contó a alguien, fue en Juramento y Ciudad de la Paz. Iba caminando y justo antes de doblar en la esquina la vio. Una mujer con el pelo recogido, de vestido púrpura, extraño para la época ya que era invierno y hacía mucho frio. Pero lo mas raro era su piel, azul como el cielo. La vio por un segundo y la perdió de vista al instante en aquella esquina. Apuró su paso y al girar ya no estaba. Pensó en que quizás había sido una confusión visual.

Sin embargo las ‘criaturas’ no tardaron en aparecer. Al poco tiempo una a una las fue encontrando. El hombre con ojos de tigre, la niña del tapado gris y alas blancas que elevó el vuelo y se perdió. Los hombres con sombreros bombín que caminaban en perfecto sincronismo y hablaban al mismo tiempo, superponiendo sus voces y creando extrañas melodías. Uno a uno los vio y temió haberse vuelto loco. El libre albedrío de su imaginación se hacía presente fuera del tiempo del dormir (que él procuraba evitar) y comenzaba a manifestarse en su vigilia.

Su vida se transformó. Comenzó a recordar gente que nunca había visto y situaciones que no había experimentado jamás. Su mente empezó a llenarse de recuerdos sobre hechos no vividos y personas que nunca había conocido eran para él claramente identificables. Hasta sabía donde ubicarlos si quería. Al llegar el verano entendió lo que estaba sucediendo. Estaba incorporando recuerdos de la vida de otra persona. Su existencia estaba transmutando y albergando la de otro (u otros). Su mente comenzaba a destrabar una forma de procesar vivencias, pensamientos, recuerdos nunca antes experimentada por otro ser humano. ¿Era locura o una ejercitación nunca antes hecha por nadie? ¿Era el artífice de haber articulado en su cabeza conexiones, entramados y circuitos en rigor de una forma de vida distinta a todo? La ausencia del sueño había puesto en marcha una reconfiguración cerebral totalmente distinta. ¿Era eso locura o evolución?

Deambuló con estas cavilaciones, experimentando su nueva vida. Yendo a buscar gente y lugares que sabia claramente donde encontrar aunque jamás había visitado antes. Entablaba charlas con perfectos desconocidos de los que conocía vida y obra. Citando recuerdos, hechos, gente. Los demás quedaban impávidos al verlo, por no conocerlo. Pero terminaban creyéndolo como alguien que habían olvidado, porque debía existir una forma para justificar esas casualidades.

La sorpresa del asunto se transformo de a poco en alegría. Una suerte de felicidad, como de superpoder adquirido, algo que podía disfrutar de una forma extraña pero a la vez inquietantemente seductora. El contaba con el privilegio de canalizar una nueva manifestación de su ser por incorporar como un torrente de información cientos, miles de datos de una forma simplemente mágica.

Hasta que un día mirando una vidriera, no pudo recordar el nombre de una vieja maestra de su infancia. Aquella que guardaba un lugar especial en su corazón. Intentó recordarlo pero le fue imposible. Al poco tiempo el de sus grandes amigos del barrio. Y un buen día caminando por la ciudad olvidó donde quedaba su plaza preferida. Y la alegría dio paso al temor. Esta transmutación lo estaba absorbiendo y le estaba eliminando fragmentos de su verdadero ser. El caudal de información que usaba lienzos en blanco se había quedado sin lugar para esta nueva existencia y la novedad comenzaba a cambiar lo viejo por lo nuevo.

El temor sobrevino. Su vida peligraba. Iba a olvidarlo todo. Iba a comenzar a ser otra persona. Olvidar todo lo que amaba. Su gente, sus espacios, sus gustos, preferencias y creencias. Todo iba a ser devorado por una nueva vida. Nunca antes vivida. ¿O si tal vez? ¿Que somos finalmente sino lo que guardamos en nuestra cabeza?. ¿Que tan real es la imagen de aquel atardecer frente al mar, al instante que nos apartamos de él, mas allá de su recuerdo? ¿No somos el rejunte de todas esas instantáneas finalmente?

¿Como frenar ese proceso?. ¿Como evitar que siga la invasión de ese otro? Pasó horas, días enteros repensando su vida, todo lo que había hecho. En los detalles, trato de recordar todo y en ese titánico ejercicio mental, finalmente lloró ante la ausencia irreparable de cientos de momentos. Era imposible volver atrás. Lloró con todas sus fuerzas hasta desplomarse en su cama. Y vencido por el cansancio, se durmió, por horas y horas.

Al despertar un sonido agudo le atravesó el cuerpo. Preparó café pasa sacarse el gusto amargo de su boca. Y mientras miraba por la ventana, pronunció su nombre: Eva. Ese era el nombre de su vieja maestra. Lo había recordado finalmente. Como otros hechos que se incrustaban en su mente como piezas de rompecabezas. Los días pasaron mientras él dormía. Días y noches. Se levantaba para cumplir con sus necesidades y aprovechaba todo el tiempo posible para poder dormir. Había puesto en marcha el anti-proceso. La forma de tratar de llevar todo atrás. De rearmar su mente nuevamente de la forma original que había sido articulada.

Poco a poco los huecos se llenaron en su totalidad y aquella existencia que se había apoderado de su mente comenzó a desaparecer. Poco a poco volvió a ser quien fué desde el momento en que ingresó en este mundo.

Nunca mas intentó vivir sin dormir. Pero no por miedo. Sino por haberse dado cuenta que en el sueño también vivimos. No estamos inertes frente al mundo porque mas allá de nuestro cuerpo seguimos en marcha por otros universos, otros espacios, otras frecuencias. Las criaturas que fueron el presagio de su transformación no volvieron. De vez en cuando ve algo por un instante, pero prefiere creerlo como una confusión, una broma de sus ojos. Algunas noches retrasa el sueño por nostalgia. Pero ya no saca cuentas. Lo hace para disfrutar cosas que le gustan, sus libros, su música, sus pensamientos. Cosas que quedarán (entre otras), como recuerdos en su mente.

Porque después de todo, piensa, ¿que seremos al final de nuestros días, sino tan solo un manojo de recuerdos?

“With your feet on the air and your head on the ground.
Try this trick and spin it. Your head will collapse, if there’s nothing in it.
And you’ll ask yourself, Where is my mind?”

“Con tus pies en el aire y tu cabeza en el suelo.
Intenta este truco y gira. Tu cabeza colapsará, si no tiene nada dentro.
Y te preguntarás, donde está mi mente?”

Where is my mind? – Pixies (Surfer Rosa, 1988)


9 pensamientos en “Sueño”

  1. Me encanto! Muy ocurrente el tema! El relato exquisito de tus palabras te llevan a meterte d lleno en la historia e ir viendo lo q uno va leyendo. Te felicito! Y ahora quiero mas cuentos!!! Besos!!! Tqm!

  2. Muy bueno Seba ! Se disfruta mucho con estas lecturas …. Que esperas para publicar las historias en un libro ??? Debe haber mucha gente que podría también disfrutarlas !!!!besos

  3. Que belleza de cuento Seba!!!! Como vas afinando “el lápiz” y la mente!!!! “¿Qué tan real es la imagen de aquel atardecer frente al mar, al instante que nos apartamos de él, mas allá de su recuerdo?” EXCELENTE!! Nuevamente te felicito Seba y gracias por compartir este “hijo”

  4. No pude evitar relacionar cuánto de verdad existe entre el protagonista y el autor! Jaja.
    Para mi los sueños son el lugar donde, como bien citaste a Morfeo, nos escapamos de la Matrix y ponemos en uso todo ese potencial que está dormido, paradojalmente, cuando estamos despiertos. Nada más lindo que soñar.

    Gracias por el cuento!!

  5. Siempre leo, aunque no siempre comento, pero ahora sentí la necesidad de hacerlo.
    Algo que me gusta mucha de todo lo que escribís es que siempre uno se puede identificar con una parte por más mínima que sea, siempre hay algo. En este caso en particular, creo que es con el “cuento” que más identificado me sentí. No pude evitar recordar pensamientos que tuve en ciertos momentos de mi vida con respecto al sueño, al sentir que los días no me alcanzaban y que lo mejor era dejar de dormir. Hubo un tiempo en que llegué a acostumbrarme a evitar dormir alguna noche en la semana, y después de hacerlo varias veces realmente te va cambiando un poco la percepción del mundo, no a tal extremo como en el cuento, pero la analogía es excelente.

    Gracias por compartir!
    No dejes de escribir que te sale muy bien 🙂

  6. Se viene el libro…..ya son varios los que piden…..para cuando?? Maravilloso relato…..igual para mi, el del flaco que va a recital, me pegó tanto en la cabeza, porque me vi hace 20 años yendo a ver a “los redondos”…. Groso mi primo!!

Los comentarios están cerrados.