Tormenta de rock

El cielo se iba poniendo cada vez más negro. Si no llovía esa noche iba a ser casi un milagro. En el ya tan conocido camino al estadio una madre le anunciaba a su hijo que “se estaba despejando“. Apenas pudimos aguantar la risa. Iba a llover y nos íbamos a mojar una vez más. Pero íbamos a escuchar una de las mejores bandas de rock, así que bien valía la pena. Para el momento en que Foo Fighters salió a escena el diluvio ya había comenzado a caer. Fue quizás la mayor tormenta de los últimos tiempos y luego nos enteraríamos que había desatado una suerte de catástrofe en varios sitios, inclusive cerca de nuestros hogares. “Y pensar que nosotros estábamos en Woodstock!” me dijo Pablo. Ciertamente así fue. Estábamos disfrutando del más puro rock con el que contamos por nuestros días.

Foo Fighters es una de esas bandas que conozco desde que se formó. Desde su primer y homónimo disco la he ido escuchando en cada trabajo. Escuchando y disfrutando esa mezcla de semilla germinal de grunge, rock clásico de los setentas y buenas dosis de metal y punk. Si la influencia ejerce alguna fuerza en las nuevas obras quizás está más que evidenciada en ésta banda que supo adorar otras como Queen, Pink Floyd o Led Zeppelin y han hecho un respetuoso uso de ello. Y también la música se disfruta distinta cuando se reconoce, en cada integrante de la banda, a un grupo de personas que disfruta de lo que hace y que lo hace cada vez mejor. Dave Grohl se ha transformado en un showman de primer nivel y nos gana a todos con sus bromas, con sus pausas y sus risas. Con el grito primal y desgarrado y con los dulces pasajes de canciones que ya todos hemos hecho un poco nuestras. Alguna vez él mismo dijo que si seguía tocando con Foo Fighters era porque sentía que más que una banda era un grupo de sus mejores amigos y así se siente en cada momento del show.

Desde el comienzo cada canción es simplemente arrolladora. Una embestida de riffs poderosos sustentados por el inmenso Taylor Hawkings que le pega a la batería con una fuerza descomunal. Así fueron pasando tantas canciones que canté hasta el cansancio: “All My Life” (Toda mi vida), “Times Like These” (Momentos como éstos), “My Hero” (Mi héroe), “Learn To Fly” (Aprender a volar) y tantos otros. Para el momento en que “White Limo” (Limusina blanca) llegó, el descontrol fue mayor. Teníamos que saltar, era una necesidad visceral. Lo mire a Lucas y su mirada se encendía una vez más. El público era tribu, la música era el latido, la lluvia… ya no existía para nosotros. Para las presentaciones formales de los integrantes, ya estábamos en un gran patio con una banda de conocidos a la que le pedíamos “solos” y nos honraban. Incluso con Grohl nuevamente baterista y la dificultad de no pensarlo en su otra banda. Allí recapacité en que muchos de los que me rodeaban no habían escuchado a Nirvana en el momento en que aún sonaban porque los Foo Fighters ya llevaban diecisiete años sobre los escenarios. Creo que a quienes si ya tenemos la edad suficiente como para haber comprado Nevermind por los días en que era novedad, el verlo a Grohl tras batería significaba algo más. Era verlo y sentirlo transmutado a varios años antes, cuando la furia era otra, ¿una visión gloriosa o satánica? quizás por un instante alguien nos invitaba como en el próximo tema a un “Long Road To Ruin” (Largo camino a la perdición) y nos decía que íbamos “running through hell, heaven can wait” (corriendo por el infierno, el cielo podía esperar). A poco de volver de ese viaje llegaría “Big Me” y la imposibilidad de no pensar en el video de las “Mentos”. MTV lo pasó a toda hora, porque era divertido, era corto, eficaz y eran los Foo Fighters ni más ni menos. Y diecisiete años después de aquél tema, confirmarían que se puede tener un hit y seguir sonando como una banda de rock sólida y contundente, con la prueba de “Walk” (Caminar). El grito hasta quebrar la voz de un estadio en “I never wanna die, dancing on my grave, running through the fight” (no quiero morir nunca, bailando en mi tumba, abriéndome paso en la batalla). Simplemente fantástica.

Al momento en que “Monkey Wrench” (Llave inglesa) llegó ya la fiesta era inolvidable. Y esa declaración de principios había que gritarla para que el mundo entero la oiga, una vez más: “One last thing before I quit, I never wanted any more than I could fit into my head. I still remember every single word you said, And all the shit that somehow came along with it.” (Una cosa más antes de que abandone, nunca quise más de lo que podía meter en mi cabeza. Aún recuerdo cada palabra que dijiste y toda la mierda que de alguna forma vino con ellas). Muchos significados, mucha magia en cada grito. Divina música.

Antes de los bises la perlas que di gracias por escuchar “Hey Johnny Park!” y “This Is A Call” (Esto es un llamado). Vieja canciones con muchos abriles en su historia. Un cover de Pink Floyd. Versión rabiosa (si, más aun) de “In The Flesh?” (En la carne?). Y la que según propia presentación de Grohl es la canción que más le gusta de su repertorio: “These Days” (Estos días) del increíble último trabajo de la banda. Trabajo que los devolvió a la grabación y edición análoga por decisión de Grohl quien se cansó de evangelizar al mundo discográfico con la necesidad de volver a hacer música “orgánica”, sin tanta ayuda digital. Hasta esa misma noche nos recordó la necesidad de escuchar bandas sin computadoras que hagan buenas canciones y malas canciones también pero que sean reales. Amantes y detractores podrán debatir horas sobre estos principios, lo que es indiscutible es que “Wasting Light” es un disco increíble y potente, que bien se ha ganado la distinción de uno de los mejores trabajos del año pasado. La etiqueta que pide ponerlo a todo volumen en cada una de las placas hace justicia al disfrute total de la obra. Como tampoco se puede negar la autoridad de la banda para tocar en perfecta sincronización, por momentos abriendo posibles improvisaciones y conociendo el lugar de cada uno, complementándose sin dejar espacios vacíos.

En una de las pausas, Grohl nos contaba que la lluvia había dañado gran parte de iluminación y por eso se había tenido que usar la luz del estadio. Y nos contaba que a veces el caos se abre paso a generar noches imborrables como esa que era una de las mejores de la banda y que por eso iban a tocar cosas que hacia rato que no tocaban. Todos quisimos creerle, porque así lo estábamos viviendo. Hasta el indescifrable Pat Smear (aquel que Cobain veneró por ser parte de la banda Germs y lo invitó a compartir escenarios, quedando incluido en el ya mítico “MTV Unplugged”), rompería su guitarra y todos nos quedaríamos asombrados. En los bises llegaba la vieja y hermosa “For All The Cows” (Para todas las vacas) y yo ya estaba en éxtasis. “No podía creerlo!” me diría Sebastián unos días después. Luego una oda al mejor Rock And Roll con una institución viviente de la mano de la hermosa y venenosa Joan Jett. “Fucking Rock And Roll !!!” nos pedía que gritemos y así despertábamos al demonio del averno del rock. “Bad Reputation” (Mala reputación) sería el viaje que nos tenía preparado esta pitonisa del rock. Solo restaba “Everlong”. Había que saltar hasta que las piernas no soportaran más. Había que sentir la sangre, había que dejarlo todo. Y así lo hicimos “If everything could ever feel this real forever” (Si todo podría sentirse así de real por siempre).

Salimos en peregrinación con Pablo, Mariano, Alejandro y miles de almas que no podían dejar de sonreír. La fiesta había sido completa. Ya era cinco de abril para ese momento y yo recordaba que en un día como ese, dieciocho años atrás Kurt Cobain se pegaba un tiro en la cabeza con una escopeta y la historia de Nirvana terminaba. Daba paso a otra que acababa de escuchar en aquel estadio. El legado estaba intacto. El rock nunca moriría.

Ni la tormenta había podido con él.


2 pensamientos en “Tormenta de rock”

  1. Como siempre, increíble el relato! Hasta estoy incluido, qué honor!
    Una fiesta total! Me fui hecho sopa y por si fuera poco con el agua hasta las canillas (valga la redundancia?)!

    Yo obviamente no compré Nevermind pero el sentimiento es el mismo!

    Gracias por influirme!!!!!!!!

  2. Sebaaaaaaaaaa!!!! como andas??? Justamente hoy estaba pensando, luego de ver el recital de FF por youtube (y si…lamentablemente los conchudos decidieron ir a Arg justo cuando yo me iba… y eso que tuvieron unos 17 anos para ir…. LRPQLRMP). En fin, luego de mirar el recital y sentir escalofrios cada 10 segundos me puse a pensar, que mejor forma de entender lo que paso ese dia que recurriendo a uno de mis escritores favoritos en lo que a materia musical se refiere. HDP, no dejas de sorprenderme, contas todo con una claridad que posiciona al lector en cada instante del recital. Onda que casi voy a buscar un paraguas porque sentia un par de gotas de lluvia… jajajajaja. La verdad, zarpado. Me encanto. Te mando un abrazo grande y espero que tus cosas anden bien.

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