Un encuentro esperado

Más de veinte años esperándolos. Producto de nuestra ubicación geográfica al sur del mundo y alejados de aquellas bandas que han girado por otros destinos hasta el cansancio pero que han relegado aparecer por nuestras tierras más de lo esperado. Así nos pasó antes con tantas otras, así nos pasó con Pearl Jam sin ir más lejos. Después de que la noticia nefasta nos contara en otro Abril negro pero del 2002 que Layne Staley fuera encontrado muerto en su casa en Seattle dos semanas más tarde de haber tenido una sobredosis por el consumo de varias drogas, pensamos que nunca más íbamos a poder verlos frente a frente. Pero la vuelta a los escenarios fue un hecho de la mano de William Duvall allá por el 2005. Mi primera reacción como la de muchos fue de negación, ¿quién podría ocupar los zapatos de Staley? Era imposible escucharlos con otra voz. Sin embargo Duvall puso brillo propio, no intentó imitar, y llenó de respeto el trabajo del querido vocalista. Sumado a eso, Jerry Cantrell que le había puesto voz propia a varias composiciones hacía que volver a escucharlos no nos alejara del sonido que alguna vez tuvieron. Estaba ahí, el fuego no se había consumido. Y otro fuego, el de las ganas de verlos en vivo volvía a nacer.

Y vinieron finalmente. El Luna Park mostraba sus caras en una gigantografía, con la leyenda “Sin excusas, la espera término” y pienso que ésto que uno siente lo sienten muchos. Es lo que compartimos aquellos que peregrinamos con esas cosas que amamos a cuestas y que aunque no nos conocemos, al vernos y sonreír sabemos que tenemos algo que vibra en la misma frecuencia. Remeras de todo tipo, pero muchas de aquel sumidero germinal de grunge (aunque las cuatro bandas más importantes del género odien ese título). A lo lejos Seba me señala una que se lleva todos los premios “Mother Love Bone” y pienso en lo trágico de Andrew Wood, Kurt Cobain, Layne Staley y Mike Starr. Cuanta muerte rondando estas letras, estas melodías. Y cuanta vida en contraposición, exultante de emoción y pugnando por manifestarse de la forma más primal que imagino. Saltando gritando y emocionándose por estar allí.

“Them Bones” (Montón de huesos) ponía punto final a la espera, y tornaba el marco de fantasía que separaba cientos de horas frente a una pantalla, cerca de unos parlantes o en el medio de dos auriculares y esto que era la verdad pura. El hecho de verlos y de escucharlos y de que estuvieran tocando para nosotros. Y la energía acumulada en años de espera se podía ver en la dupla de esa canción y la demoledora “Dam That River” (Presa de ese río) que le siguió. Los dos primeros temas del disco que los catapultó al éxito, “Dirt” (Suciedad) abrían el marco de una noche que a minutos de haber comenzado ya se había transformado en inolvidable.

Luego nos mostrarían material del nuevo “Hollow” (Hueco) del último trabajo “The Devil Put Dinosaurs Here” (El demonio puso dinosaurios aquí) y “Check My Brain” (Revisa mi cerebro) del anterior “Black Gives Way To Blue” (El negro le da paso al azul), éste último sonando en vivo de manera increíble, haciendo más difusas las diferencias entre un viejo y nuevo Alice In Chains, la potencia estaba allí intacta. Duvall sellaba el pacto de ser nueva voz de éste grupo ante nuestra felicidad. “Again” (Nuevamente) llegaría desde el disco homónimo o del de la portada con el “perro con tres patas”. Aquellas líneas de réplica a ser defraudado una y otra vez darían paso a aquel tema que sabía dentro mío que iba a ser disfrutado, lo que no sabía era cuánto. “Man In The Box” (El hombre en la caja) como himno de ésta banda, con las imágenes bombardeando y el grito queriendo que la garganta suene más que nunca “Jesus Christ, deny your maker” (Jesucristo, niega a tu creador). Demoledora, fabulosa. Pablo me comenta cuanto le gusta lo bien que toca Sean Kinney comandando la batería, y sí. Suena tan preciso como un reloj y tan contundente como un martillo.
Cuando el rito estaba en su apogeo empezó a sonar una perla del enorme EP SAP aquel con colaboraciones estelares como las de Chris Cornell, Mark Arm y Ann Wilson. “Got Me Wrong” (Me entendiste mal). Quizás una búsqueda de luz entre tanta oscuridad del puño de Cantrell: “Wrong, in a sense too far gone from love that don’t last forever. Something’s gotta turn out right” (Equivocado, alejándome demasiado del amor que no dura para siempre. Algo tiene que salir bien).

“Phanton Limb” (Miembro del fantasma) y “Stone” (Piedra) serían los últimos temas post Layne, antes del enigmático disco “Jar Of Flies” (Frasco de moscas). “No Excuses” (Sin excusas) o la canción más difundida en radio de éstos pibes, nos arrancarían una sonrisa y para ésta altura ya no hay excusas para dudar de cómo suena esta banda en vivo. “It Ain’t Like That” (No es así) confirmaría lo profético de sus letras: “Here I sit writing on the paper. Trying to think of words you can’t ignore” (Aqui me siento escribiendo en un papel. Intentando pensar palabras que no puedas ignorar) Y no, al menos para muchos de los que estabamos allí esa noche las palabras no pasaban desapercibidas.
“Nutshell” (Cáscara de nuez) nos abraza y mientras escucho aquella frase “And yet I find Repeating in my head, if I can’t be my own i’d feel better dead” (Y me encuentro repitiendo en mi cabeza, si no puedo ser yo mismo, me sentiré mejor muerto) veo la batería donde en vez del logo de la banda como es costumbre, se leen las letras LSMS en honor a los viejos integrantes, Layne Staley y Mike Starr y pienso en lo que uno piensa siempre en estos casos. Cuanta música cuanta magia se llevaron con ellos. Aquella que no vio la luz luego de su partida. Es acá también donde Cantrell no nos hace olvidar de la excelente voz y el gran sonido que sale de su garganta.
“God Am” esperada por muchos nos permitía disfrutar a un Duvall que a esta altura ya queríamos como al resto de la banda. Y luego otro del viejo “Dirt”, “Junkhead” (Heroína). Mike Inez en llamas con un pelo largo que esconde los años y por la entrega parece que no envejece desde los noventas. Los bises vendrían encabezados por otro himno, de esos que ejemplifican la oscuridad de Alice In Chains sobre cualquier otra banda del género (sobre cualquiera de las otras tres de las grandes ligas). “Down In a Hole” (Profundo en un agujero) o la sensación de estar ahí debajo, la opresión, el ahogo, y en todo ello, el exquisito sabor de la poesía de ésta banda.

Para el final, dos pesos pesados. El primero “Would?” (¿Querrías?) Recordar la película “Singles” (Solteros), volver veinte años atrás y subirle el volumen a esos años sabiendo que están allí y estarán por siempre. Otra vez quiero verlo a Staley ahí arriba y pienso porque carajos se fue hace tanto. Y miro la remera de Seba donde esa frase, que él puso en la letra de otra gran banda “Mad Season” (Temporada demente) me contesta desde el mas allá: “My pain is self chosen” (Mi dolor lo elijo yo) y si, quien puede negar que la decisión era suya y el viaje lo terminó como él quería. Lo único que nos resta es agradecerle por tanto. Así lo hago, buscando y encontrando su impronta en éstos cuatro músicos que dejan todo sobre el escenario.

Mientras llega “Rooster” (Gallo) sabemos que es el final. Que éste viaje que nos deja sabor a poco, porque queremos escuchar muchos temas más, llega al final y hay que volver a esperar para verlos otra vez. Pero ahora la espera es distinta, ahora tenemos este recuerdo que a poco de subir por Corrientes y alejarnos del Luna hablando de lo mucho que lo disfrutamos, ya es leyenda.

El momento pasó, la música y el recuerdo no se nos borrarán jamás.

cantrell


3 pensamientos en “Un encuentro esperado”

  1. La verdad que no soy un gran seguidor de Alice ni conocedor de su historia, y para esa noche preferí casi que sea una sorpresa lo que iba a ver, no me puse a buscar recitales ni a indagar demasiado, y tengo que reconocer que quedé gratamente sorprendido con la interpretación casi quirurgica de los temas. Pocas veces se ve una banda de este estilo con ese nivel de ruidosa prolijidad. Entiendo que algo ayuda que la base musical sea un trio (si, son 4 pero el cantante hace apenas una muy liviana second guitar en algunos temas), pero, cómo bien dice Seba en su relato, para mi gran parte de la calidad sonora la puso Sean Kinney quien con extrema tranquilidad comandó la nave con una precisión magistral.

    Impecable banda, impecable sonido, impecables amigos, impecable noche ! muy contento de haber compartido otro momento de música junto a uds. Y tengo que agradecer a Ale y sobre todo a Pato que no lo dejó ir y me tuvo que ceder su lugar jajaja, GRACIAS !!!

  2. Magica,rabiosa e impecable noche nos regalaron estos tipos.Todavia retumban en mi mente esos acordes que tanto tiempo esperamos escuchar.Tanto ha pasado en 20 años,que la vida me dio la posibilidad de poder disfrutarlos codo a codo junto a mi hija.De golpe esa angustia y ansiedad acumulada desde la adolescencia se esfuma con el paso de apenas tres temas en la noche del Luna.El sonido es prolijo y nadie se corre de libreto,es casi una grabacion de estudio,elevada a la potencia.
    16 otra vez y juntar las chirolas para salir corriendo a lo de Barba’s a completar la discografia de estos genios furiosos,imagenes que dan vuelta en mi cabeza mientras el sueño se desarrolla y se disuelve tan rapido como rapido pasan las cosas que tanto se anhelan.La espera termino y valio la pena.Esperemos poder verlos nuevamente por nuestros pagos.De mi parte,puedo cerrar los ojos tranquilo.Deuda saldada.

  3. y si…todos los que fuimos estuvimos esperando con esas ansias que te hacen sentir que el corazón se sale del pecho. En el 2011 se nos escaparon y había perdido esperanzas, pero tuvimos suerte y vinieron. Y fue mágico, sublime, arrollador…fue grunge. Creo que fue una de las noches que más grunge me sentí; fue estar un poquito adentro de la película Singles, fue volver a los 15, 16, cantar a todo pulmón “I’d like to flyyyyyyy, But my wings have been so denied”…no sé fue sentimiento puro. Y sentí que estaba en el lugar correcto, porque miraba alrededor y, no había vuelta que darle, todos estábamos en la misma sintonía. El lugar perfecto, diría ideal para esta banda, que con cada canción que tocaba reforzaban lo bueno que son y como me gustan. Y por supuesto, lo disfruté con amigos, eso le pone condimento extra. Ojala los podamos ver de nuevo, sería realmente un lujo, y quien te dice.. “Did she call my name?”

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