Un rayo cargado de rock sobre Oakland

Un viaje que se gestó de manera imprevista me llevó a San Francisco el pasado mes de Noviembre. Y entre pasaporte, visa y demás trámites, la página de Pearl Jam listaba Oakland, a solo 20 minutos de donde yo estaría parando, con un recital el día 26 de ése mes. La cita era posible, iba a ver por segunda vez en el mismo año a una de esas bandas que quedan grabadas a fuego en el corazón.

El momento era excelente porque quería escuchar los nuevos temas de Lightning Bolt (Rayo). En rigor, siempre es buen momento para ver a Pearl Jam en vivo. Que más escucharía aparte de estas nuevas creaciones era un misterio, como lo es para todo fan de ellos, donde no hay preparación de algún setlist probable. Noche a noche las sorpresas aparecen haciendo cada recital único e irrepetible. San Francisco estaba lleno de música, fue la antesala perfecta para aquel recital. La música se vive en las calles. Hay rock y blues en todas sus variantes en cada esquina y a cada paso. Una ciudad permeable a ser amada, cambiante y con brillo propio. El evento al que fui venía acompañado de tres bandas bien diferentes entre sí y cada una con una fórmula para permanecer y dejar impronta. Huey Lewis And The News, oriundos de aquellas calles, revivieron clásicos inoxidables y la imposibilidad mental de verlos y no poder dejar de recordar la obra maestra de “Back To The Future” (Volver Al Futuro). Luego el turno de Blondie, desde New York con una Debbie Harry que sigue encantando con un magnetismo único. Una verdadera reina del rock. Finalmente Green Day nos daba un setlist que recorría todos sus discos y subía el volumen en el AT&T Park. Y el día llego. Me tomé el BART (Transporte Rápido del Area de la Bahía) y en veinte minutos estaba bajando en la estación “Coliseum” con acceso directo al Oracle Arena. La primera gran sorpresa fue llegar al estadio solo. Sin gente a mi alrededor. Faltaba hora y media para el show y no había nadie. Una sensación por demás extraña. Ya a metros de la entrada vi el puesto de merchandising oficial y un grupo de no más de 20 personas a su alrededor. Luego me daría cuenta que la gente llega tan solo media hora antes al espectáculo. Y yo acostumbrado a ir desde temprano ya que por acá hay que hacer colas largas e ir preparándose para la fiesta. A eso de las siete y media entré al estadio. Cubierto, impecable. La gente en una hora colmó cada rincón y pasadas las ocho y media la fiesta comenzó. Uno a uno fueron tomando sus lugares y el viejo Ed nos preguntaba “Is everybody In?” (¿Ya estamos todos?) lanzando las primeras frases de la flamante “Pendulum” (Péndulo) y el inicio iría subiendo de a poco. El segundo tema sería el primer regalo inesperado. La primera vez que escucharía “Nothingman” (Hombre de ningún lugar) en vivo. Y esas canciones que te hacen recorrer otros espacios sin moverte de donde estas. Mágicamente hermosa. “And he who forgets, will be destined to remember” (Y aquel que olvida, está destinado a recordar). “Eldery Woman Behind A Counter In A Small Town” (Mujer mayor detrás de una caja registradora en un pueblo pequeño) sería el último de la triada casi acústica para dar paso al golpe primal de “Why Go?” (¿Por qué ir?) y “Hail, Hail” de la mano de Matt Cameron pegándole duro a su batería. Y un estadio que ya saltaba con cada nota. Luego de que Ed nos anuncie “Este es solo el principio, están todos bien?” vendrían “Lightning Bolt” y “Mind Your Manners” (Cuida tus modales) alegrando mi experiencia de ver como sonaba el nuevo disco. Y si, ¡suena fabuloso!. Con esa intensidad que tienen las creaciones de esta banda donde las canciones van cobrando personalidad, fuerza y brillo. Tres inesperados que ponían en riesgo mi ritmo cardiaco. “Dissident” (Disidente) desde aquel maravilloso “Vs”. Un Vedder anunciando que “Venimos desde el sur y ya desde acá nos sentimos como en casa, se empieza a sentir el gran Noroeste”. Pienso, “¡estamos tan cerca de Seattle!”. De aquella meca musical para estas bandas que marcaron mis días. El pensamiento vendría seguido de un pedido presente por sus fans en cada show. Un pedido que no muchas veces se hace realidad. Una canción por la que grite un “Gracias!”. “Faithfull” (Fiel) para los que seguimos a esta banda y que somos como una familia que siempre se alegra de verlos para compartir un momento único que trasciende lo estrictamente musical. Disfrute cada nota, cada palabra. Una canción que me asombró. Sería porque de tan esperada por miles de personas llenó aquel espacio de un clima distinto, no sé. Pero había algo allí que nos mantenía a todos con una sonrisa imborrable. Un recuerdo muy especial. “We’re faithfull, we all believe” (Somos fieles, todos creemos). Y la tercera vendría desde el disco solista de este conocido cantante: “Into The Wild” (Hacia lo salvaje) con “Setting Forth” (Hacia adelante). Mas eléctrica que en la versión de estudio. Dos himnos de esta banda, siempre presentes “Corduroy” y “Evenflow” para dar paso a “Sirens” (Sirenas), otro lindo laburo del nuevo disco que sonó más intimista de lo que uno podría imaginar. Antes, un Vedder político comentaba sobre el senador Republicando Dick Cheney quien estaba en contra de su hija porque ésta apoyaba el matrimonio del mismo género. “Quizás para alguien como Dick Cheney el matrimonio igualitario debería llevarse a otro nivel y debería ser legal casarse con uno mismo. Así cuando él lo hiciera podría mantener relaciones con sigo mismo” (He could go fuck himself!). Y hablando de hijas luego de Sirens llegaría la bella “Daughter”. “Unthought Known” (Certezas impensadas) y “Let The Records Play” (Dejen sonar los discos) darían paso a otro inesperado: “Down” (Abajo). Canción que me pone contento cada vez que la escucho “If hope could grow from dirt like me, it can be done!” (Si la esperanza puede nacer de la suciedad como yo, se puede hacer). Cuando llega “State Of Love And Trust” (Estado de amor y confianza) (Me acuerdo de comprar la película “Singles” a ver si consigo el original mientras ando por acá!), estamos allí una vez más acompañados con la fuerza de una banda que es clásica desde hace mucho tiempo y está bueno ser parte y vivir su magia y entrega. Y cuando uno está allá arriba con la adrenalina a todo motor llega “Betterman” (Mejor hombre) con la ovación de la gente, como cuando entra un gran amigo al lugar donde estas. Primer corte. Me pellizco, ¿Esto está pasando de verdad? La vuelta seria con Eddie y su guitarra rindiendo tributo al enorme Lou Reed con un tema de la Velvet Underground, “After Hours” (Después de horas). Y la capacidad de este tipo de hacerte sentir como en tu casa aunque estés con miles de personas a tu alrededor. “Yellow Moon” (Luna Amarilla) sería el último tema del nuevo disco. Eddie nos cuenta que están sus amigos en el show y mencionando al “Bridge School Benefit” del abuelo Neil Young nos presenta a los chicos de aquella escuela que están allí presentes a un lado del escenario. Y entre todos llega el momento de la archiconocida “Last Kiss” (Último beso). Y la cantamos entre todos como si estuviéramos en un bar compartiendo algunos tragos. Otro mini set tranquilo abriendo con “Just Breath” (Solo respira) y “Thin Air” (Aire delgado) con un Stone Gossard metido entre las líneas que él mismo escribió, armando los pasajes sonoros de una canción encantada. Luego tres del hermoso “Yield”: “Given To Fly” (Dado a volar) o la oda a elevarse por cualquier realidad. “Untitled” (Sin título) y para cerrar, la vertiginosa “MFC”. A esta altura empapados del mejor rock en el mar de canciones que se fueron sucediendo Eddie nos anunciaba que a lo lejos venia una “Big Wave” (Gran ola) y todo se electrificó nuevamente, con Jeff Ament saltando por todos lados tocando un bajo contundente y protagonista en cada momento. Y querían subir la apuesta y así lo hicieron con “Do The Evolution” (Haz la evolución). Paréntesis. Comprobé la entrega del público. Y puedo dar cuenta de que eso que se comentaba es así. Acá en estas tierras nuestras, donde nací vivimos el rock de otra forma. Se transpira, se salta. Es una necesidad que pide manifestarse desde lo físico, es movimiento puro en el mas primitivo de los sentidos. En el medio de este tema que daba ganas de correr como un demente la gente saltaba en perfecta sincronía en su lugar tratando de no empujarse. Civilizado, disfrutable… pero raro, muy raro. Y no, nadie cantó sobre los riffs de las guitarras. Como sincronismo de causas azarosas (no, el destino no existe) ese día me compraba “Live On Easy Street Records” que viene con una versión del tema “New World” (Nuevo mundo) interpretado con John Doe, y eso mismo ocurría en el show. John Doe invitado y ese tema en vivo para mi deleite. Coincidencias para el recuerdo. Cercano al final y antes del segundo corte, una aplanadora: “Porch” y la reconfirmación de que Mike McCreaddy es una violero del carajo que hace lo que quiere con ese instrumento. Se acercaban las 12 de la noche y sabía que el último tren que me llevaría a San Francisco pasaba a la medianoche, y no faltaba mucho. ¿Terminaría el show antes? Perderme alguna canción no era parte de las opciones. Vedder retorna y recuerda la primera vez que tocaron en Oakland el 30 de Septiembre de 1991 “Seguro todos vinieron a ver las bandas principales que eran Screaming Trees y Alice In Chains y no a Mookie Blaylock!, Si ahora tocamos para tanta gente después de tantos años y ellos no se quieren ir, ¡nosotros queremos seguir tocando!” Y a esta altura me preocupaba poco perder el tren. Un pedido y otra perla: “Smile” (Sonríe). Acá Stone y Jeff intercambian instrumentos. Pero habría más sorpresas y la primera llevaba por nombre “Crazy Mary” (Loca María). Cadencia de folk, potencia de rock. “Take a bottle drink it down, pass it around” (Toma una botella, bebe y pásala). Otra que no pensaba escuchar de una lista que ya era extensa. Boom Gaspar se luce con las teclas y nosotros lo alabamos. “Boooooooooooom!” Infaltable. “Black” (Negro) y ese amor incondicional. ¿Qué más para decir de ésta canción? ¿Por qué amo a Pearl Jam?, por “Black” y mil cosas más. Luego otro clásico de los inicios: “Alive” antesala de la última perla de la noche, “Fucking Up”. El cierre definitivo no vendría con “Yellow Ledbetter ” como estaba acostumbrado, sino con “Indifference” (Indiferencia) apagando las luces que coronaban el escenario. La banda saluda. Vedder agradece y otro show de más de tres horas me deja empachado de la mejor música. Salí corriendo del Oracle Arena y a minutos de estar en la estación me subí al último tren de la noche. Con otros tantos fanáticos que seguían cantando canciones de éstos pibes. Recordando momentos. Hablando con algunos que los venían siguiendo en la gira. Buena vibra, buena gente de todas partes del mundo. Primera cita para escucharlos en su país. Un setlist increíble lleno de gemas preciosas que supe admirar en vivo y en directo. Y las ganas de verlos otra vez, cientos de veces, todas las que sean posibles. Llegué a eso de la una al departamento de San Francisco y solo, con mis recuerdos, brindé por los próximos recitales. Y lo hice con vino, como aquel cantante que sabe ponerle voz a las canciones que acompañanan mis días en éste mundo. ¡Salud!


2 pensamientos en “Un rayo cargado de rock sobre Oakland”

  1. Soy de El Salvador y me alegra que alguien más haya tenido una experiencia parecida a la mía al ver a Pearl jam en tierras norteamericanas. Acá no tenemos muchas opciones de ver a grupos de esta magnitud, por lo tanto a los amantes de la adrenalina de los conciertos de rock nos hace sentido buscar todo tipo de festivales y conciertos en los alrededores, aunque a veces nos lleve a miles de kilómetros de casa. En mi experiencia, un concierto espectacular lleno de energía y gente comprometida con el género y la banda. Completamente satisfecha de esta experiencia. Saludos desde el pulgarcito de América.

  2. Impecable! Envidia, pero sana 🙂
    Dan ganas de haber estado ahí, pero como siempre, leyendo esto siento que es como si lo hubiera vivido yo mismo.
    La próxima vez que vengan por nuestras tierras (que espero sea en un futuro no muy lejano), vamos a estar pogueando juntos!

    Abrazo enorme desde el lejano oeste!

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