Volver al futuro

Cuando se estrenó Volver al Futuro II en 1989 recuerdo la fascinación que me producía el pensar en el futuro, en como cambiaría nuestra vida cuando llegara. Pensar en veintiséis años a posterior por aquel entonces parecía eterno. Sin embargo acá estamos.

Hoy 21 de Octubre de 2015, es el día al cual los archi-conocidos (y queridos) Marty McFly y el doctor Emmett Brown viajaban al futuro para usar zapatillas autoajustables y sin cordones, ver anuncios de películas con hologramas y deslizarse en tablas de skate sin ruedas entre otras cosas. Y si bien nada de eso está masivamente en uso actualmente (más allá de casos puntuales y anuncios sobre avances que exploran estas cuestiones), recordar aquellos días a veintiséis abriles atrás y compararlos con nuestro presente puede resultar más asombroso todavía.

Ver las capacidades que hemos adquirido gracias a la tecnología puede movilizar a aquella versión de mí mismo que miraba al DeLorean llegar a las 88Mph tanto como a la que escribe éstas palabras.

Pensemos en la capacidad de tener dispositivos que nos permiten conectarnos en cualquier momento y desde (casi) cualquier lado. Y vayamos un poco más allá en la idea que conlleva esa palabra “conectarnos”. Cientos y miles de aplicaciones están disponibles para permitir comunicarnos por la vía que imaginemos. Ya sea por voz, texto o compartiendo lo que se nos venga en ganas y que podamos de alguna manera digitalizar. La sola idea de poder “capturar” lo que nos pase en todo momento gracias a tener una cámara de video integrada que permita al resto del mundo “ver” de manera online lo que queramos mostrar supera todo lo visto en las grandes películas de ciencia ficción de los años ochenta. La mágico que parece el poder ubicarnos en el planeta gracias a contar con un dispositivo geo referencial y que de esa forma tengamos herramientas que nos guíen para llegar hasta cualquier lado, inclusive optimizando caminos para hacernos la vida más fácil. Hasta la idea de “noticia” se ha transformado dramáticamente, o al menos la maneara en que consumimos lo que pasa en el mundo, gracias a las ya incalculables redes sociales que pululan y nos llenan de contenido constante sobre lo que le pasa al vecino o a una persona que vive al otro lado del planeta. Reparemos por un instante en como la tecnología ha acercado los contenidos. Hoy tenemos aplicaciones que nos permiten acceder a gran parte de toda la música disponible para escuchar, películas, series y documentales para ver y libros para leer. La Biblioteca de Babel de Borges se ha conceptualizado en Internet como sumidero de prácticamente todo lo que nuestra humanidad va creando. Y la forma en que dichos contenidos se disponibilizan es simplemente asombrosa también. Hoy una aplicación que tengo para escuchar música se actualizó automáticamente y también lo hizo un dispositivo que tengo conectado a mi televisión sin que yo me entere. Ambas actualizaciones me permiten que ahora pueda buscar cualquier canción e indicarle mediante el teléfono que se reproduzca desde la TV. Algo que hasta ayer no podía ahora puedo, sin que yo haya hecho nada. Increible ¿no?.

Vivimos en estos últimos años una revolución de información nunca antes experimentada gracias a todo lo que la gran red de redes nos brindó. Hoy día Internet alberga una cantidad sideral de información que cada uno de nosotros va subiendo a la tan trillada “nube”, Constantemente los grandes proveedores de servicios siguen creando y poblando con servidores, espacios enormes que permiten mantener estos vínculos y esta información que todos a esta altura descontamos que está y estará siempre. El campo de la robótica ha hecho avances exponenciales aplicándolos a prácticamente cualquier ámbito (académico, industrial, medicinal, etc). Los avances en nanotecnología son tan asombrosos como impensados años atrás.

Sería interesante que nosotros como sociedad globalizada evolucionáramos en concordancia y dejáramos de lado una vez y para siempre aquello que nos separa, nos pone distancia y barreras. En estos veintiséis años siguieron las guerras y las matanzas. Siguió un mundo injusto donde gran parte se muere de hambre y donde cientos y miles de políticos se reúnen para debatir y no hacer nada al respecto.

Hagamos el juego de pensar en otros veintiséis años delante nuevamente ¿cómo será nuestro futuro? “La internet de las cosas” viene a informatizar cualquier dispositivo: autos, heladeras, hasta cepillos de dientes (si, todo esto ya es un hecho). Con lo cual ya habiéndonos conectado a nosotros mismos, el futuro nos permitirá conectar todas las cosas que nos rodeen y que tengamos a metros o a kilómetros de distancia. Los autos sin choferes son ya una realidad. Google ha estado probándolos por las calles de California, ¿cuánto faltará para que sea moneada corriente que dichos autos brinden un servicio minimizando los riesgos de accidentes y maximizando la disponibilidad de los mismos? Y si bien aún no hemos visto autos que utilicen basura como combustible los autos eléctricos se están empezando a comercializar muy lentamente.

Pero seguramente imaginando no acertemos a nada de lo que vendrá. Por más que intentemos y apostemos a los más jugados (la teletransportación, los viajes tripulados al espacio, etc), quizás no le demos lugar a aquellas cosas que llegarán y seguirán cambiando nuestra rutina diaria, transformándola de a poco al punto de que nos cueste pensar en cómo vivíamos en el pasado.

Veremos por qué caminos nos lleva el futuro… aunque quizás donde nos lleve, no necesitemos caminos.


3 pensamientos en “Volver al futuro”

  1. “Veremos por qué caminos nos lleva el futuro… aunque quizás donde nos lleve, no necesitemos caminos.”… Tan groso vas a ser?

    Me hiciste acordar a unos artículos que leí hace un tiempo sobre “el futuro”:
    http://waitbutwhy.com/2015/01/artificial-intelligence-revolution-1.html
    http://waitbutwhy.com/2015/05/elon-musk-the-worlds-raddest-man.html

    Ambos artículos largos, pero vale la pena leerlos (y en ese sitio hay muchos otros artículos muy copados con temáticas similares).

  2. Muy bueno, como todo lo que voy leyendo de vos. Igual en este caso, yo que soy de “los 60”, me permito criticar en cierta medida tanto avance, tanta tecnología, tanta cosa cyber…. Y por momentos imagino un planeta tierra conectado nuevamente sólo con sus raíces, con lo ancestral, con la importancia y el valor de la sabiduría de los ancianos….. Hoy nuestrplaneta es destruido por ambición mientras se busca vida en otros….. que raro eso no?. Entonces pienso que estaría bueno “volver un poco al pasado” y que cada uno recupere algo que sienta perdido.
    “Caminante no hay camino, se hace camino al andar…” Yo propongo: a desandar caminos y reencontrarse…..
    Gracias Seba por invitarme a pensar……

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